Por MSc. Ricardo ferrer Aluija.
La riqueza del léxico es un componente determinante que hay que tener muy presente en la elaboración de cualquier texto. En estos, la selección puede estar motivada por la expresividad, en la búsqueda de la esperada eficacia. Para ello es imprescindible fijar las características del vocabulario según su origen, procedencia, medio social, es decir, arcaísmos, cultismos, neologismos, anglicismos o arabismos, estos últimos, son muy utilizados en la ciudad al extremo de convertirse en indispensables en el decir de los lugareños.
Los arabismos son giros o vocablos propios de la lengua árabe que pueden ser empleados en otra lengua. Ese es el caso que nos ocupa, al intentar acercarnos a los vocablos árabes usados con frecuencia por los que vivimos en esta ciudad costera.
Entre las más usados se encuentran : ¨ aljibe ¨ especie de depósito subterráneo donde se recoge y conserva el agua llovediza; ¨ aduana ¨ que no es otra cosa que la oficina pública, establecida generalmente en las costas y fronteras, para registrar, en el tráfico internacional, los géneros y mercaderías que se importan o exportan, y cobrar los derechos que adeudan, baste recordar nuestra condición portuaria para saber cuan antaño es su uso.
¨ Arsenal ¨ es otro arabismo empleado aquí, al extremo de ponerle ese nombre a una tienda de víveres, palabra que simboliza un establecimiento militar o particular en que se construyen, reparan y conservan las embarcaciones, y se guardan los pertrechos y géneros necesarios para equiparlas. Por otra parte en numerosos documentos conservados en la ciudad fechados desde el siglo XVIII aparece el término ¨ arancel ¨ que es la tarifa oficial que determina los derechos que se han de pagar en varios ramos, como el de costas judiciales, aduanas, ferrocarriles, etc. Si se tiene en cuentas la importancia económica del terruño desde sus días fundacionales, se justifica sobradamente su uso.
La ¨ alcantarilla ¨ es otra designación árabe empleada aquí, ella se refiere al acueducto subterráneo, o sumidero, fabricado para recoger las aguas llovedizas o inmundas y darles paso, que en la trama citadina van a desembocar al mar sobre todo en el litoral de la antigua calle ¨ La Marina ¨, hoy ¨ José Martí ¨. Por otro lado entre nosotros se hace habitual pronunciar la palabra ¨ tarifa ¨ que es el precio unitario fijado por las autoridades para los servicios públicos realizados a su cargo.
Otros arabismos muy usados aquí son: ¨ almirante, tambor, alcalde, alguacil, almacén , quintal, albañil, acelga, tabique, alfombra, jarro, aldaba, alfiler, algarabía,, jazmín, mezquino…en fin otras muchas que evidencian que en esta ciudad ribereña muchísimos arabismos fueron recepcionados para perpetuarse en el patrimonio lingüístico de los nativos.
lunes, 21 de junio de 2010
OFICIAL MAMBÍ QUE PARTICIPÓ EN TOMA DE NUEVITAS POR GÓMEZ.
Por MsC. Ricardo H. Ferrer Aluija.
El 25 de agosto de 1873, cuando justamente nuestra primera guerra de independencia se encontraba en sus primeros cinco años, el insigne Generalísimo Máximo Gómez Báez junto a una nutrida tropa tomó a Nuevitas por asalto, contando entre sus hombres con el General Carlos Agüero García.
Agüero García había nacido el 14 de junio de 1843 en la antigua calle ¨ San Fernando ¨ en la ciudad de Camagüey. Entre sus primeras acciones de combate, había participado en la Asamblea de Minas y el muy encarnizado combate de Bonilla.
Augusto Arango lo ascendió a capitán y como su representante lo dejó al frente de las fuerzas que luchaban en las inmediaciones de la finca ¨ La Atalaya ¨ muy cerca de la ciudad de Nuevitas, allí demostró su entrega a la causa de la independencia y su marcado desinterés personal.
Participó en los siguientes combates: ¨ Paso de Lesca ¨ en 1869, en ¨ Ceja de Altagracia ¨, más tarde formó parte de las fuerzas de Ignacio Agramante y Loynaz que asaltaron la capital provincial el 19 de julio de 1869 y en agosto del mismo año participó en el ataque a la ciudad de ¨ Las Tunas ¨.
En 1871 fue ascendido a Teniente , desempeñándose bajo las órdenes de el Mayor general Ignacio Agramante. Un año después fue ascendido al grado de Capitán, época en la que participó en la ¨ carga al machete ¨ en ¨El Salado ¨y ¨Jacinto ¨, acciones sobresalientes de la caballería camagüeyana.
En 1873 se desempeñó de nuevo en la infantería, peleando en el combate de Jimaguayú donde cayera peleando Ignacio Agramante. Para arremeter con renovados bríos contra las fuerzas colonialistas y después de la pérdida de Agramante, Máximo Gómez Báez, Jefe de la División de Camagüey, tomó a Nuevitas y otras localidades, hitos en los que se destacó Carlos Agüero García.
a las 3 de la mañana del 25 de agosto los insurrectos, entre ellos Agüero García, comenzaron el asalto a la ciudad. El factor sorpresa le jugó una mala pasada a las fuerzas españolas, las que quedaron dislocadas en la ciudad y tuvieron que concentrarse en los fuertes y ni si quiera las fuerzas navales que se encontraban en la bahía pudieron evitar que por casi dos horas los mambises se abastecieran según lo planeado.
Junto al Generalísimo Máximo Gómez, Carlos Agüero García fue uno de los insurrectos que participó en la toma de Nuevitas, hecho que ha pasado a la posteridad como uno de los más relevantes de la historia regional del siglo XIX.
El 25 de agosto de 1873, cuando justamente nuestra primera guerra de independencia se encontraba en sus primeros cinco años, el insigne Generalísimo Máximo Gómez Báez junto a una nutrida tropa tomó a Nuevitas por asalto, contando entre sus hombres con el General Carlos Agüero García.
Agüero García había nacido el 14 de junio de 1843 en la antigua calle ¨ San Fernando ¨ en la ciudad de Camagüey. Entre sus primeras acciones de combate, había participado en la Asamblea de Minas y el muy encarnizado combate de Bonilla.
Augusto Arango lo ascendió a capitán y como su representante lo dejó al frente de las fuerzas que luchaban en las inmediaciones de la finca ¨ La Atalaya ¨ muy cerca de la ciudad de Nuevitas, allí demostró su entrega a la causa de la independencia y su marcado desinterés personal.
Participó en los siguientes combates: ¨ Paso de Lesca ¨ en 1869, en ¨ Ceja de Altagracia ¨, más tarde formó parte de las fuerzas de Ignacio Agramante y Loynaz que asaltaron la capital provincial el 19 de julio de 1869 y en agosto del mismo año participó en el ataque a la ciudad de ¨ Las Tunas ¨.
En 1871 fue ascendido a Teniente , desempeñándose bajo las órdenes de el Mayor general Ignacio Agramante. Un año después fue ascendido al grado de Capitán, época en la que participó en la ¨ carga al machete ¨ en ¨El Salado ¨y ¨Jacinto ¨, acciones sobresalientes de la caballería camagüeyana.
En 1873 se desempeñó de nuevo en la infantería, peleando en el combate de Jimaguayú donde cayera peleando Ignacio Agramante. Para arremeter con renovados bríos contra las fuerzas colonialistas y después de la pérdida de Agramante, Máximo Gómez Báez, Jefe de la División de Camagüey, tomó a Nuevitas y otras localidades, hitos en los que se destacó Carlos Agüero García.
a las 3 de la mañana del 25 de agosto los insurrectos, entre ellos Agüero García, comenzaron el asalto a la ciudad. El factor sorpresa le jugó una mala pasada a las fuerzas españolas, las que quedaron dislocadas en la ciudad y tuvieron que concentrarse en los fuertes y ni si quiera las fuerzas navales que se encontraban en la bahía pudieron evitar que por casi dos horas los mambises se abastecieran según lo planeado.
Junto al Generalísimo Máximo Gómez, Carlos Agüero García fue uno de los insurrectos que participó en la toma de Nuevitas, hecho que ha pasado a la posteridad como uno de los más relevantes de la historia regional del siglo XIX.
Etiquetas:
De Las Guerras de Independencia
¿VISITÓ NUEVITAS EL MÉDICO CHINO?
Por MsC. Ricardo H. Ferrer Aluija.
Múltiples son las leyendas, que originadas en tiempos ancestrales , llegan a nuestros días como verdaderos monumentos s la ¨ oralidad popular ¨, por lo que han pasado a formar parte del valioso patrimonio espiritual legado por lo que nos antecedieron. U de esas fábulas de que se tiene noticias es la relacionada con ¨ el médico chino ¨.
Cuentan que en la ciudad de Camagüey, en tiempos inmemoriales, vivía un chino que se había hecho famoso por las ¨ curaciones ¨ que hacía. Para algunos era un curandero que por razones desconocidas vivía en aquella ciudad. Lo cierto es que su nombre fue pasando de boca en boca por varias generaciones, llegando a nuestros días con el solo apelativo de el ¨ Chino Siam ¨.
La fantasía popular, le atribuye al médico chino haber realizado magníficas curaciones. Todo parece indicar que aquel popular personaje tenía determinados conocimientos de medicina, lo que le facilitaba so actuar en bien de los nativos de la ciudad de Camagüey.
Cuentan que un ¨ viernes santo ¨ cuando el viejo ¨ Puerto Príncipe ¨ era cruzado por la tradicional procesión, el ¨ Chino Siam ¨ lujosamente ataviado, con prendas de vestir propias de su país de origen, irrumpió de forma repentina en la peregrinación y acercándose a la llamada ¨ Veracruz ¨ que supuestamente había aparecido sobre las aguas de la bahía de Nuevitas, se prosternó fervorosamente ante ella y oró en silencio.
Refieren que aquella manifestación fue presenciada con gran asombro por la multitud, pues para todos fue una sorpresa aquel inesperado suceso, en un hecho que parece haber cambiado en alguna medida su orientación de fe.
¿Vendría a Nuevitas el ¨ médico chino ¨ para disfrutar de las aguas donde supuestamente había aparecido la ¨ Veracruz ¨? ¿Contaría con alguna amistad en el pueblo que le hizo llegar hasta aquí? ¿Tendría ascendencia en la numerosa colonia china que por entonces moraba la ciudad?
Ninguna evidencia escrita ha llegado a nuestros días, pero muchos, inclusos algunos que dicen pertenecer a su descendencia refieren que el popular personaje en más de una ocasión visitó a la ciudad, pero lo cierto es que aquí, cuando algo no tiene remedio se acostumbra a invocar aquel proverbio: ¨eso no lo arregla ni el ¨ médico chino ¨.
Múltiples son las leyendas, que originadas en tiempos ancestrales , llegan a nuestros días como verdaderos monumentos s la ¨ oralidad popular ¨, por lo que han pasado a formar parte del valioso patrimonio espiritual legado por lo que nos antecedieron. U de esas fábulas de que se tiene noticias es la relacionada con ¨ el médico chino ¨.
Cuentan que en la ciudad de Camagüey, en tiempos inmemoriales, vivía un chino que se había hecho famoso por las ¨ curaciones ¨ que hacía. Para algunos era un curandero que por razones desconocidas vivía en aquella ciudad. Lo cierto es que su nombre fue pasando de boca en boca por varias generaciones, llegando a nuestros días con el solo apelativo de el ¨ Chino Siam ¨.
La fantasía popular, le atribuye al médico chino haber realizado magníficas curaciones. Todo parece indicar que aquel popular personaje tenía determinados conocimientos de medicina, lo que le facilitaba so actuar en bien de los nativos de la ciudad de Camagüey.
Cuentan que un ¨ viernes santo ¨ cuando el viejo ¨ Puerto Príncipe ¨ era cruzado por la tradicional procesión, el ¨ Chino Siam ¨ lujosamente ataviado, con prendas de vestir propias de su país de origen, irrumpió de forma repentina en la peregrinación y acercándose a la llamada ¨ Veracruz ¨ que supuestamente había aparecido sobre las aguas de la bahía de Nuevitas, se prosternó fervorosamente ante ella y oró en silencio.
Refieren que aquella manifestación fue presenciada con gran asombro por la multitud, pues para todos fue una sorpresa aquel inesperado suceso, en un hecho que parece haber cambiado en alguna medida su orientación de fe.
¿Vendría a Nuevitas el ¨ médico chino ¨ para disfrutar de las aguas donde supuestamente había aparecido la ¨ Veracruz ¨? ¿Contaría con alguna amistad en el pueblo que le hizo llegar hasta aquí? ¿Tendría ascendencia en la numerosa colonia china que por entonces moraba la ciudad?
Ninguna evidencia escrita ha llegado a nuestros días, pero muchos, inclusos algunos que dicen pertenecer a su descendencia refieren que el popular personaje en más de una ocasión visitó a la ciudad, pero lo cierto es que aquí, cuando algo no tiene remedio se acostumbra a invocar aquel proverbio: ¨eso no lo arregla ni el ¨ médico chino ¨.
¨ EXTRAÑO MONTÍCULO ABORIGEN ¨
Por MsC. Ricardo H. Ferrer Aluija.
En un pequeño valle contiguo a la muy conocida ¨ Loma Vigía ¨ y entre esta y el camino hacia que conduce por la orilla del mar hasta la zona de ¨ Punta Gorga ¨, en la década de los 60 del pasado siglo XX, fue descubierto y excavado un curioso montículo aborigen perteneciente a una cultura preagroalfarera.
El sitio en cuestión fue estudiado por el entonces existente ¨ Grupo de espeleología y Arqueología Mayanabo ¨, formado por varios estudiantes de la Secundaria Básica ¨ Ignacio Agramante y Loynaz ´ de esta ciudad, el que se hizo acompañar por un perseverante estudioso de las culturas prehispánicas en la zona: Martín Hernández.
Se excavó en cuatro secciones de un metro cuadrado cada una y se llegó a una profundidad de un metro, haciéndolo extrayendo el contenido dividido en estratos de 0,25 metros de profundidad cado uno, desempolvando cuidadosamente los exponentes que afloraban y pasando por jibe toda la arcillosa tierra para evitar se fuera entre ella algún minúsculo cuerpo que pudiera tener importancia.
Entre los exponentes que vieron la luz entonces, se encontraban: gubias elaboradas a partir de conchas y caracoles, cucharas, pequeños recipientes que pudieron servir para beber en ellos algún líquido y diminutas conchas perforadas que debieron ser utilizadas como cuentas en algún collar o pendiente.
De aquellas jornadas de verano sólo queda la impronta en mi memoria, pues todo lo recogido allí fue a parar a la casa del mencionado Martín para su posterior estudio, fotografiado e interpretación – aunque ya fuera del lugar y sin haberse excavado por estratos naturales, era difícil estudiarlas a cabalidad – Finalmente aquel singular personaje falleció y nadie sabe donde fue a parar el preciado patrimonio.
De lo encontrado entonces fue informado al destacado arqueólogo camagüeyano Rodolfo Payarés Suárez, con el interés de que en su apretada agenda de trabajo de campo tuviera en cuenta aquel singular sitio, pero las prioridades concedidas a las excavaciones en la ¨ Sierra de Cubitas ¨, hizo que el tiempo pasara y el propósito no se materializara.
De ¨ El Conchal ¨, debido a los arrastres de tierra producido por las intensas lluvias desde la altura contigua, la erosión y la inadecuada preservación, poco o nada queda, sólo aquella imagen que en mi memoria de estudiante y miembro del entonces muy motivado ¨ Grupo Mayanabo ¨, recuerda aquellas curiosas piezas que en nuestras manos eran acariciadas como sin con ello montáramos en la máquina del tiempo y compartiéramos con aquellos primitivos aborígenes.
En un pequeño valle contiguo a la muy conocida ¨ Loma Vigía ¨ y entre esta y el camino hacia que conduce por la orilla del mar hasta la zona de ¨ Punta Gorga ¨, en la década de los 60 del pasado siglo XX, fue descubierto y excavado un curioso montículo aborigen perteneciente a una cultura preagroalfarera.
El sitio en cuestión fue estudiado por el entonces existente ¨ Grupo de espeleología y Arqueología Mayanabo ¨, formado por varios estudiantes de la Secundaria Básica ¨ Ignacio Agramante y Loynaz ´ de esta ciudad, el que se hizo acompañar por un perseverante estudioso de las culturas prehispánicas en la zona: Martín Hernández.
Se excavó en cuatro secciones de un metro cuadrado cada una y se llegó a una profundidad de un metro, haciéndolo extrayendo el contenido dividido en estratos de 0,25 metros de profundidad cado uno, desempolvando cuidadosamente los exponentes que afloraban y pasando por jibe toda la arcillosa tierra para evitar se fuera entre ella algún minúsculo cuerpo que pudiera tener importancia.
Entre los exponentes que vieron la luz entonces, se encontraban: gubias elaboradas a partir de conchas y caracoles, cucharas, pequeños recipientes que pudieron servir para beber en ellos algún líquido y diminutas conchas perforadas que debieron ser utilizadas como cuentas en algún collar o pendiente.
De aquellas jornadas de verano sólo queda la impronta en mi memoria, pues todo lo recogido allí fue a parar a la casa del mencionado Martín para su posterior estudio, fotografiado e interpretación – aunque ya fuera del lugar y sin haberse excavado por estratos naturales, era difícil estudiarlas a cabalidad – Finalmente aquel singular personaje falleció y nadie sabe donde fue a parar el preciado patrimonio.
De lo encontrado entonces fue informado al destacado arqueólogo camagüeyano Rodolfo Payarés Suárez, con el interés de que en su apretada agenda de trabajo de campo tuviera en cuenta aquel singular sitio, pero las prioridades concedidas a las excavaciones en la ¨ Sierra de Cubitas ¨, hizo que el tiempo pasara y el propósito no se materializara.
De ¨ El Conchal ¨, debido a los arrastres de tierra producido por las intensas lluvias desde la altura contigua, la erosión y la inadecuada preservación, poco o nada queda, sólo aquella imagen que en mi memoria de estudiante y miembro del entonces muy motivado ¨ Grupo Mayanabo ¨, recuerda aquellas curiosas piezas que en nuestras manos eran acariciadas como sin con ello montáramos en la máquina del tiempo y compartiéramos con aquellos primitivos aborígenes.
¿TEMBLORES DE TIERRA EN NUEVITAS?
Por el MSc. Ricardo H. Ferrer Aluija.
Por estos días, cuando los medios de comunicación del planeta dan amplísima cobertura a los movimientos telúricos ocurridos en Haití y Chile, lugares en los que dejaron innumerables pérdidas humanas y materiales y cuando la región más oriental de Cuba vivió recientemente la realidad de un sismo perceptible de 5,5 grados en la escala Richter, me viene a la mente un evento de similar naturaleza que dejó en mi una imborrable huella.
Recientemente ha corrido de un extremo a otro del planeta la noticia de que el 12 de abril de 1766 ocurrió el primer terremoto oficialmente registrado en Camagüey, que también se sintió en la ciudad de Nuevitas y se afirma que en 1837 de nuevo tembló la tierra en Nuevitas y fue sentido en las alturas de la Sierra de Cubitas.
Según revelan recientes publicaciones, se cuenta con información de que en 1929 la cima de la loma de ¨ La Deseada ¨, promontorio descrito por Colón en su viaje de descubrimiento y que está situada entre Guáimaro y Nuevitas, se hundió a causa de un temblor de tierra, que algunos lugareños que peinan canas afirman se sintió en la ciudad.
Luego resultó significativo un evento telúrico en la primera mitad de la década de los años 60 del pasado siglo XX del que conservo una desagradable sensación. Apenas con nueve años de edad, mi hermano y yo nos encontrábamos sentados en el suelo frente al añejo televiso marca Dumont, viendo los cartones de muñequitos cuando una extraña sensación nos estremeció y mi padre de un salto se lanzó a sostener el televisor por su frente, por el intinto de impedir que pudiera caernos encima.
Luego en una tarde de la década de los 80 se reportó en el poblado de Martí, muy cerca de Cascorro un movimiento telúrico que conmocionó aquella zona y mi tía que se desempeñaba como taquillera del Cine Nuevitas en el que expendía las entradas sintió ¨ brujear ¨ el cristal de la taquilla que desde entonces quedó cuarteado.
Según refiere el cronista camagüeyano Eduardo Labrada ¨ esta provincia, próxima al oriente cubano, presenta una larga fractura que desde la bahía de Nuevitas corre al oeste hasta el río Caonao, toda esa área se encuentra sometida a sobre empuje tectónico y desplazamientos, avanzando, junto con el territorio cubano, a razón de 15 mm/años al noroeste respecto al resto del Caribe. Otra zona inestable atraviesa la provincia desde Nuevitas hasta aproximadamente Punta Macurijes, al sur de Vertientes ¨.
Ahora cuando todo parece indicar que se ha incrementado la actividad sismológica y pueblos enteros enfrentan sus devastadoras secuelas, vale la pena repasar la historia pasada que nos permita sacar las mejores experiencias para hacer galas de nuestra educación civil en el enfrentamiento a las catástrofes naturales. De momento vale la pena preguntarnos ¿habrán temblores de tierra en Nuevitas?
Por estos días, cuando los medios de comunicación del planeta dan amplísima cobertura a los movimientos telúricos ocurridos en Haití y Chile, lugares en los que dejaron innumerables pérdidas humanas y materiales y cuando la región más oriental de Cuba vivió recientemente la realidad de un sismo perceptible de 5,5 grados en la escala Richter, me viene a la mente un evento de similar naturaleza que dejó en mi una imborrable huella.
Recientemente ha corrido de un extremo a otro del planeta la noticia de que el 12 de abril de 1766 ocurrió el primer terremoto oficialmente registrado en Camagüey, que también se sintió en la ciudad de Nuevitas y se afirma que en 1837 de nuevo tembló la tierra en Nuevitas y fue sentido en las alturas de la Sierra de Cubitas.
Según revelan recientes publicaciones, se cuenta con información de que en 1929 la cima de la loma de ¨ La Deseada ¨, promontorio descrito por Colón en su viaje de descubrimiento y que está situada entre Guáimaro y Nuevitas, se hundió a causa de un temblor de tierra, que algunos lugareños que peinan canas afirman se sintió en la ciudad.
Luego resultó significativo un evento telúrico en la primera mitad de la década de los años 60 del pasado siglo XX del que conservo una desagradable sensación. Apenas con nueve años de edad, mi hermano y yo nos encontrábamos sentados en el suelo frente al añejo televiso marca Dumont, viendo los cartones de muñequitos cuando una extraña sensación nos estremeció y mi padre de un salto se lanzó a sostener el televisor por su frente, por el intinto de impedir que pudiera caernos encima.
Luego en una tarde de la década de los 80 se reportó en el poblado de Martí, muy cerca de Cascorro un movimiento telúrico que conmocionó aquella zona y mi tía que se desempeñaba como taquillera del Cine Nuevitas en el que expendía las entradas sintió ¨ brujear ¨ el cristal de la taquilla que desde entonces quedó cuarteado.
Según refiere el cronista camagüeyano Eduardo Labrada ¨ esta provincia, próxima al oriente cubano, presenta una larga fractura que desde la bahía de Nuevitas corre al oeste hasta el río Caonao, toda esa área se encuentra sometida a sobre empuje tectónico y desplazamientos, avanzando, junto con el territorio cubano, a razón de 15 mm/años al noroeste respecto al resto del Caribe. Otra zona inestable atraviesa la provincia desde Nuevitas hasta aproximadamente Punta Macurijes, al sur de Vertientes ¨.
Ahora cuando todo parece indicar que se ha incrementado la actividad sismológica y pueblos enteros enfrentan sus devastadoras secuelas, vale la pena repasar la historia pasada que nos permita sacar las mejores experiencias para hacer galas de nuestra educación civil en el enfrentamiento a las catástrofes naturales. De momento vale la pena preguntarnos ¿habrán temblores de tierra en Nuevitas?
¨ MARQUESES DE SANTA LUCÍA ¨
Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.
Numerosas personalidades se han vinculado a la ciudad desde el siglo XVIII en que se gestaban las primeras acciones para su establecimiento, lo que posibilitaría concentrar a los moradores que de manera aislada vivían en diferentes lugares del veril costero, de ello da fe la propia historia regional en la que una prominente existencia se le atribuye a los que en diferentes momentos recibieron el título de ¨ Marqués de Santa Lucía ¨.
El 20 de noviembre de 1789 Don Pedro Medrano Socarrás había presentado al ayuntamiento su propuesta de ceder ¨ legua y media de su hacienda en la Ensenada del Guincho ¨ para establecer en ella una nueva ciudad que resolviera la disputa que existía por entonces entre los conglomerados humanos que existían en ¨ El Bagá ¨ y ¨ San Miguel de Nuevitas ¨ que se pugnaban la condición de ciudad principal, en tanto veía la luz otra propuesta.
El 4 de julio de 1818, el Presbítero Don Agustín Cisneros, que tenía determinado nexo familiar con el Cardenal Jiménez de Cisneros, envió una explicación al rey Fernando VII, ofreciéndole ¨ una legua cuadrada de su hacienda, para que en ella se estableciera una colonia agrícola desde el ingenio ¨ Las Flores ¨ hasta el caserío de ¨ San Miguel ¨.
En la exposición, el presbítero le rogaba al soberano español, que la nueva ciudad que había propuesto Pedro Medrano Socarrás, que se pretendía fundar en la ¨ Ensenada del Guincho ¨, se llamara ¨ San Fernando ¨ en su honor y según se dice en la respuesta del rey, no solamente accedió que se le pusiera ese nombre, sino que le otorgó al referido Cisneros el título nobiliario de ¨ Marqués de Santa Lucía ¨.
El título nobiliario tenía derecho ha heredarlo sus descendientes, motivo por el cual, al morir el religioso lo heredó su hermano Don Salvador Cisneros, padre del destacado luchador independentista Salvador Cisneros Betancourt, el que al fallecer su padre a su vez heredó el nobiliario título.
Salvador Cisneros Betancourt había nacido en la calle Mayor de la ciudad de Camagüey, en la casa marcada con el número 20 el 10 de febrero de 1827 y falleció el 23 de febrero de 1914, colmado de los honores correspondientes a su entrega a la causa de la independencia, por cuya entrega se alzó con Máximo Gómez Báez el 5 de junio de 1895 en el ingenio ¨ El Oriente ¨ de la comarca camagüeyana.
La escritura del acto de por el cual se cedió la la legua de tierra perteneciente al Presbítero Don Agustín Cisneros se realizó en la notaria del doctor Rafael Castellanos y un dato interesante es el hecho de que junto a la donación de la ¨ legua y media ¨ hecha por Pedro Medrano Socarrás fueron inscriptas en el registro de la propiedad a favor del Ayuntamiento en el año 1901, concluida la guerra y sin haber obtenido la patria su anhelada independencia.
En Nuevitas, la figura de Salvador Cisneros Betancourt goza de mucha ascendencia por sus vínculos con el territorio, su incidencia en las estructuras de gobierno en la ¨ manigua insurrecta ¨ y por su perseverancia por la emancipación de los cubanos, motivo por el cual en el año 1919, se acordó asignarle su nombre al principal parque de la ciudad.
Numerosas personalidades se han vinculado a la ciudad desde el siglo XVIII en que se gestaban las primeras acciones para su establecimiento, lo que posibilitaría concentrar a los moradores que de manera aislada vivían en diferentes lugares del veril costero, de ello da fe la propia historia regional en la que una prominente existencia se le atribuye a los que en diferentes momentos recibieron el título de ¨ Marqués de Santa Lucía ¨.
El 20 de noviembre de 1789 Don Pedro Medrano Socarrás había presentado al ayuntamiento su propuesta de ceder ¨ legua y media de su hacienda en la Ensenada del Guincho ¨ para establecer en ella una nueva ciudad que resolviera la disputa que existía por entonces entre los conglomerados humanos que existían en ¨ El Bagá ¨ y ¨ San Miguel de Nuevitas ¨ que se pugnaban la condición de ciudad principal, en tanto veía la luz otra propuesta.
El 4 de julio de 1818, el Presbítero Don Agustín Cisneros, que tenía determinado nexo familiar con el Cardenal Jiménez de Cisneros, envió una explicación al rey Fernando VII, ofreciéndole ¨ una legua cuadrada de su hacienda, para que en ella se estableciera una colonia agrícola desde el ingenio ¨ Las Flores ¨ hasta el caserío de ¨ San Miguel ¨.
En la exposición, el presbítero le rogaba al soberano español, que la nueva ciudad que había propuesto Pedro Medrano Socarrás, que se pretendía fundar en la ¨ Ensenada del Guincho ¨, se llamara ¨ San Fernando ¨ en su honor y según se dice en la respuesta del rey, no solamente accedió que se le pusiera ese nombre, sino que le otorgó al referido Cisneros el título nobiliario de ¨ Marqués de Santa Lucía ¨.
El título nobiliario tenía derecho ha heredarlo sus descendientes, motivo por el cual, al morir el religioso lo heredó su hermano Don Salvador Cisneros, padre del destacado luchador independentista Salvador Cisneros Betancourt, el que al fallecer su padre a su vez heredó el nobiliario título.
Salvador Cisneros Betancourt había nacido en la calle Mayor de la ciudad de Camagüey, en la casa marcada con el número 20 el 10 de febrero de 1827 y falleció el 23 de febrero de 1914, colmado de los honores correspondientes a su entrega a la causa de la independencia, por cuya entrega se alzó con Máximo Gómez Báez el 5 de junio de 1895 en el ingenio ¨ El Oriente ¨ de la comarca camagüeyana.
La escritura del acto de por el cual se cedió la la legua de tierra perteneciente al Presbítero Don Agustín Cisneros se realizó en la notaria del doctor Rafael Castellanos y un dato interesante es el hecho de que junto a la donación de la ¨ legua y media ¨ hecha por Pedro Medrano Socarrás fueron inscriptas en el registro de la propiedad a favor del Ayuntamiento en el año 1901, concluida la guerra y sin haber obtenido la patria su anhelada independencia.
En Nuevitas, la figura de Salvador Cisneros Betancourt goza de mucha ascendencia por sus vínculos con el territorio, su incidencia en las estructuras de gobierno en la ¨ manigua insurrecta ¨ y por su perseverancia por la emancipación de los cubanos, motivo por el cual en el año 1919, se acordó asignarle su nombre al principal parque de la ciudad.
¨ EL LUGAREÑO ¨ Y NUEVITAS.
Por. MSc. Ricardo H. Ferrer Aluija.
Gaspar Betancourt Cisneros, nació en Puerto Príncipe a finales de abril de 1803 en el seno de una familia acomodada, en cuyo medio creció y se educó y con los nuevos tiempos sintió la necesidad desde muy joven, de contribuir al progreso, lo que le facilitó su condición de clase. Desde sus primeros actuares como adolescente y adulto emprendedor, guardó una marcada vinculación con Nuevitas.
¨ El Lugareño ¨, como se le conoce, fue adelantado a su época y concibió la construcción del primer ferrocarril que conoció el Camagüey y uno de los primeros del continente, que dejaría enlazada la capital provincial con el importante puerto de Nuevitas.
Sucedió, que fue este el primer ferrocarril ideado en Cuba y el primero que se comenzó a trazar, pero resultó el segundo en ponerse en funcionamiento porque el de La Habana a Güines, muy apoyado por el gobierno español, se inauguró primero, pero en 1835 ya se habían presentado en la capital los ¨ Informes de la Comisión del Camino de Hierro de Nuevitas a Camagüey ¨, el que se empezó a construir en 1840 y cuyo primer tramo se inauguró en 1846, completándose en 1851.
El 3 de diciembre de 1866, fallece en La Habana Gaspar Betancourt Cisneros. Por mar en el barco ¨ Camagüey ¨, logrado por él para la comunicación de pasajeros entre la capital del país y el puerto de Nuevitas, por suscripción popular y por vía férrea que su tesón hizo construir hasta Puerto Príncipe, fue llevado su cadáver, el que fue inhumado el día 16, sepelio al que asistió Ignacio Agramante y Loynaz.
Tocaba su fin, sin ver lograda la independencia, la vida del ¨ dinámico y emprendedor ¨ ¨ Lugareño ¨, propulsor del progreso, partidario en algún momento de la anexión de Cuba a los estados Unidos, supo rectificar y sumarse a los que dieron votos por la soberanía de la isla.
En aquella oportunidad, Agramonte recordaba palabras suyas: ¨ Sin revolución, señores, no hay independencia ¨ . Durante el entierro de Betancourt Cisneros, pensó también en otros que habían dejado de existir en el empeño independentista.
Refieren que todos se disputaban el honor de cargar sobre los hombros el ataúd que guardaba los resto mortales del hombre que había luchado sin descanso, con aciertos y desaciertos, pero siempre impregnado del progreso y el avance en un momento que marcó un viraje en las arcaicas concepciones aún existentes en nuestro continente.
Parecería que la historia predestinó que la vida de ¨ El Lugareño ¨ quedara vinculada por siempre a Nuevitas. Fue este el punto hasta donde trajo el ferrocarril de Puerto Príncipe y fue este también el lugar desde donde proyectó y materializó la idea de mantener las comunicaciones y viajes de pasajeros con la capital del país mediante la travesía marítima, todo ello hizo posible que su impronta quedara para siempre en el devenir de la ciudad.
Gaspar Betancourt Cisneros, nació en Puerto Príncipe a finales de abril de 1803 en el seno de una familia acomodada, en cuyo medio creció y se educó y con los nuevos tiempos sintió la necesidad desde muy joven, de contribuir al progreso, lo que le facilitó su condición de clase. Desde sus primeros actuares como adolescente y adulto emprendedor, guardó una marcada vinculación con Nuevitas.
¨ El Lugareño ¨, como se le conoce, fue adelantado a su época y concibió la construcción del primer ferrocarril que conoció el Camagüey y uno de los primeros del continente, que dejaría enlazada la capital provincial con el importante puerto de Nuevitas.
Sucedió, que fue este el primer ferrocarril ideado en Cuba y el primero que se comenzó a trazar, pero resultó el segundo en ponerse en funcionamiento porque el de La Habana a Güines, muy apoyado por el gobierno español, se inauguró primero, pero en 1835 ya se habían presentado en la capital los ¨ Informes de la Comisión del Camino de Hierro de Nuevitas a Camagüey ¨, el que se empezó a construir en 1840 y cuyo primer tramo se inauguró en 1846, completándose en 1851.
El 3 de diciembre de 1866, fallece en La Habana Gaspar Betancourt Cisneros. Por mar en el barco ¨ Camagüey ¨, logrado por él para la comunicación de pasajeros entre la capital del país y el puerto de Nuevitas, por suscripción popular y por vía férrea que su tesón hizo construir hasta Puerto Príncipe, fue llevado su cadáver, el que fue inhumado el día 16, sepelio al que asistió Ignacio Agramante y Loynaz.
Tocaba su fin, sin ver lograda la independencia, la vida del ¨ dinámico y emprendedor ¨ ¨ Lugareño ¨, propulsor del progreso, partidario en algún momento de la anexión de Cuba a los estados Unidos, supo rectificar y sumarse a los que dieron votos por la soberanía de la isla.
En aquella oportunidad, Agramonte recordaba palabras suyas: ¨ Sin revolución, señores, no hay independencia ¨ . Durante el entierro de Betancourt Cisneros, pensó también en otros que habían dejado de existir en el empeño independentista.
Refieren que todos se disputaban el honor de cargar sobre los hombros el ataúd que guardaba los resto mortales del hombre que había luchado sin descanso, con aciertos y desaciertos, pero siempre impregnado del progreso y el avance en un momento que marcó un viraje en las arcaicas concepciones aún existentes en nuestro continente.
Parecería que la historia predestinó que la vida de ¨ El Lugareño ¨ quedara vinculada por siempre a Nuevitas. Fue este el punto hasta donde trajo el ferrocarril de Puerto Príncipe y fue este también el lugar desde donde proyectó y materializó la idea de mantener las comunicaciones y viajes de pasajeros con la capital del país mediante la travesía marítima, todo ello hizo posible que su impronta quedara para siempre en el devenir de la ciudad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)