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lunes, 21 de junio de 2010

¨ MARQUESES DE SANTA LUCÍA ¨

Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.

Numerosas personalidades se han vinculado a la ciudad desde el siglo XVIII en que se gestaban las primeras acciones para su establecimiento, lo que posibilitaría concentrar a los moradores que de manera aislada vivían en diferentes lugares del veril costero, de ello da fe la propia historia regional en la que una prominente existencia se le atribuye a los que en diferentes momentos recibieron el título de ¨ Marqués de Santa Lucía ¨.

El 20 de noviembre de 1789 Don Pedro Medrano Socarrás había presentado al ayuntamiento su propuesta de ceder ¨ legua y media de su hacienda en la Ensenada del Guincho ¨ para establecer en ella una nueva ciudad que resolviera la disputa que existía por entonces entre los conglomerados humanos que existían en ¨ El Bagá ¨ y ¨ San Miguel de Nuevitas ¨ que se pugnaban la condición de ciudad principal, en tanto veía la luz otra propuesta.

El 4 de julio de 1818, el Presbítero Don Agustín Cisneros, que tenía determinado nexo familiar con el Cardenal Jiménez de Cisneros, envió una explicación al rey Fernando VII, ofreciéndole ¨ una legua cuadrada de su hacienda, para que en ella se estableciera una colonia agrícola desde el ingenio ¨ Las Flores ¨ hasta el caserío de ¨ San Miguel ¨.

En la exposición, el presbítero le rogaba al soberano español, que la nueva ciudad que había propuesto Pedro Medrano Socarrás, que se pretendía fundar en la ¨ Ensenada del Guincho ¨, se llamara ¨ San Fernando ¨ en su honor y según se dice en la respuesta del rey, no solamente accedió que se le pusiera ese nombre, sino que le otorgó al referido Cisneros el título nobiliario de ¨ Marqués de Santa Lucía ¨.

El título nobiliario tenía derecho ha heredarlo sus descendientes, motivo por el cual, al morir el religioso lo heredó su hermano Don Salvador Cisneros, padre del destacado luchador independentista Salvador Cisneros Betancourt, el que al fallecer su padre a su vez heredó el nobiliario título.

Salvador Cisneros Betancourt había nacido en la calle Mayor de la ciudad de Camagüey, en la casa marcada con el número 20 el 10 de febrero de 1827 y falleció el 23 de febrero de 1914, colmado de los honores correspondientes a su entrega a la causa de la independencia, por cuya entrega se alzó con Máximo Gómez Báez el 5 de junio de 1895 en el ingenio ¨ El Oriente ¨ de la comarca camagüeyana.

La escritura del acto de por el cual se cedió la la legua de tierra perteneciente al Presbítero Don Agustín Cisneros se realizó en la notaria del doctor Rafael Castellanos y un dato interesante es el hecho de que junto a la donación de la ¨ legua y media ¨ hecha por Pedro Medrano Socarrás fueron inscriptas en el registro de la propiedad a favor del Ayuntamiento en el año 1901, concluida la guerra y sin haber obtenido la patria su anhelada independencia.

En Nuevitas, la figura de Salvador Cisneros Betancourt goza de mucha ascendencia por sus vínculos con el territorio, su incidencia en las estructuras de gobierno en la ¨ manigua insurrecta ¨ y por su perseverancia por la emancipación de los cubanos, motivo por el cual en el año 1919, se acordó asignarle su nombre al principal parque de la ciudad.

¨ EL LUGAREÑO ¨ Y NUEVITAS.

Por. MSc. Ricardo H. Ferrer Aluija.

Gaspar Betancourt Cisneros, nació en Puerto Príncipe a finales de abril de 1803 en el seno de una familia acomodada, en cuyo medio creció y se educó y con los nuevos tiempos sintió la necesidad desde muy joven, de contribuir al progreso, lo que le facilitó su condición de clase. Desde sus primeros actuares como adolescente y adulto emprendedor, guardó una marcada vinculación con Nuevitas.

¨ El Lugareño ¨, como se le conoce, fue adelantado a su época y concibió la construcción del primer ferrocarril que conoció el Camagüey y uno de los primeros del continente, que dejaría enlazada la capital provincial con el importante puerto de Nuevitas.

Sucedió, que fue este el primer ferrocarril ideado en Cuba y el primero que se comenzó a trazar, pero resultó el segundo en ponerse en funcionamiento porque el de La Habana a Güines, muy apoyado por el gobierno español, se inauguró primero, pero en 1835 ya se habían presentado en la capital los ¨ Informes de la Comisión del Camino de Hierro de Nuevitas a Camagüey ¨, el que se empezó a construir en 1840 y cuyo primer tramo se inauguró en 1846, completándose en 1851.

El 3 de diciembre de 1866, fallece en La Habana Gaspar Betancourt Cisneros. Por mar en el barco ¨ Camagüey ¨, logrado por él para la comunicación de pasajeros entre la capital del país y el puerto de Nuevitas, por suscripción popular y por vía férrea que su tesón hizo construir hasta Puerto Príncipe, fue llevado su cadáver, el que fue inhumado el día 16, sepelio al que asistió Ignacio Agramante y Loynaz.

Tocaba su fin, sin ver lograda la independencia, la vida del ¨ dinámico y emprendedor ¨ ¨ Lugareño ¨, propulsor del progreso, partidario en algún momento de la anexión de Cuba a los estados Unidos, supo rectificar y sumarse a los que dieron votos por la soberanía de la isla.

En aquella oportunidad, Agramonte recordaba palabras suyas: ¨ Sin revolución, señores, no hay independencia ¨ . Durante el entierro de Betancourt Cisneros, pensó también en otros que habían dejado de existir en el empeño independentista.

Refieren que todos se disputaban el honor de cargar sobre los hombros el ataúd que guardaba los resto mortales del hombre que había luchado sin descanso, con aciertos y desaciertos, pero siempre impregnado del progreso y el avance en un momento que marcó un viraje en las arcaicas concepciones aún existentes en nuestro continente.

Parecería que la historia predestinó que la vida de ¨ El Lugareño ¨ quedara vinculada por siempre a Nuevitas. Fue este el punto hasta donde trajo el ferrocarril de Puerto Príncipe y fue este también el lugar desde donde proyectó y materializó la idea de mantener las comunicaciones y viajes de pasajeros con la capital del país mediante la travesía marítima, todo ello hizo posible que su impronta quedara para siempre en el devenir de la ciudad.