miércoles, 20 de mayo de 2015
VESTIGIOS DOCUMENTALES DE ESTABLECIMIENTO DEL LIBRO “BECERRO”
Por Ricardo Ferrer Aluija.
El Libro Becerro, que debe su nombre al hecho de que su encuadernación estuviera cubierta de piel de becerro, se habilitó en Nuevitas en las primeras décadas del siglo XIX para registrar los terrenos que serían asignados a aquellos moradores que pretendieran establecerse aquí.
El 5 de Abril de 1819 por una orden reglamentaria en cuyos artículos, que por ser demasiado importantes para la mejor inteligencia de esta cuestión, se copian íntegros, no solo se determina definitivamente el sitio en que debía establecerse la nueva población, sino que se dictan al Sr. Regente comisionado las reglas en que debía fundarla.
He aquí algunos de sus artículos:
1.- El sitio del Bagá y estero de los Güiros es el designado definitivamente para la población de S. Fernando de Nuevitas, sin que se oigan oposiciones, ni se admita instancia escrita o verbal en contrario. Se continuarán las fábricas que en el están comenzadas se emprenderán las demás que convengan: se construirán iglesia y aduana lo mas pronto posible y allí residirán las autoridades y todo lo que constituye el gobierno y policía de una nueva colonia.
2.- Para que los colonos gocen de las gracias y franquicias concedidas y que se concedan á Nuevitas han de matricularse como vecinos del expresado sitio y jurar dependencia y subordinación a las autoridades subalternas que en él residieren. La matrícula se formalizará en un libro maestro en que se asienten por numeración los nombres y familias, el juramento prestado y los solares y suertes de tierra que se les hubiere repartido con su descripción y linderos;
y de cuyo asiento se les dará copia autorizada por formulario, que en todo tiempo les sirva de propiedad.
3.- Los que estén establecidos o prefieran establecerse en la ensenada del Guincho o en otro paraje de la bahía, tendrían entera libertad de hacerlo, siendo labradores, y de fabricar sus casas al pié de sus tierras; pero sin forma de pueblo y como vecinos con la expresada dependencia del de S. Fernando de Nuevitas, en donde únicamente se repartirán solares y se permitirá el establecimiento de comerciantes, mercaderes y demás que lo pidieren y convengan.
La orden reglamentaria contaba con otros once artículos explicativos de la condición en la que se produciría el nuevo asentamiento. De momento constituye un importante vestigio documental del establecimiento de San Fernando de Nuevitas y de las primeras normativas para asentar en libro de registro los moradores que fundaron el emporio y se convirtieron en nuestros antecesores.
NUEVITAS Y EL 10 DE OCTUBRE DE 1868.
Por Ricardo Ferrer Aluija.
El próximo 10 de Octubre estaremos conmemorando el Aniversario 146 del inicio de Nuestras Gestas de Independencia. Los acontecimientos se habían precipitado entre los independentistas cubanos ante la noticia del posible apresamiento de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, dueño del ingenio La Damajagua, quien el 10 de Octubre de 1868, inició la gesta independentista contra el colonialismo español, la “Guerra de los Diez Años”.
La noticia del alzamiento de La Damajagua sorprendió y el ejemplo de Céspedes fue secundado por Bernabé Varona, que estaba sometido a una rigurosa vigilancia en Nuevitas y al recibir la noticia, logró salir del pueblo lanzándose a la manigua el día en que Céspedes tomó al poblado de “Yara”.
Varona fue secundado por Chicho Valdés, Pedro Recio y los hermanos Arango; sin embargo, otros esperaron saber noticias de Salvador Cisneros Betancourt y permanecieron a la expectativa.
El Gobernador de Camagüey brigadier Julián de Mena, ante los hechos ocurridos en Oriente emitió el 11 de octubre una proclama declarando en estado excepcional a la provincia. Salvador Cisneros Betancourt que se encontraba en La Habana recabando ayuda económica de los conspiradores, al obtener solo promesas; decidió regresar a Camagüey. Entonces El Marqués recibió un telegrama en clave desde la capital en el que se le informaba que en el primer vapor que saliera para Nuevitas, el Gobernador y Capitán General Don Francisco Lersundi enviaría un cargamento con 1 500 rifles destinados a Camagüey y que debían ser interceptados por la Junta Revolucionaria a su salida del puerto de.
Impuesto de la misión de interceptar las armas enemigas, Salvador Cisneros Betancourt comunicó la situación existente y los camagüeyanos no dilataron más el levantamiento y en números de 76 patriotas, determinaron lanzarse a la lucha, el 4 de noviembre de 1868 en el paso del río Las Clavellinas a tres leguas de Puerto Príncipe por el camino que conducía a Nuevitas.
Salvador Cisneros Betancourt e Ignacio Agramonte Loynaz permanecieron en la ciudad de camagüey en otras tareas revolucionarias, por lo que se incorporaron a la lucha posteriormente, mientras en “Las Clavellinas”, Eduardo Agramonte Piña organizó militarmente las tropas insurrectas y acordaron que el jefe superior fuera Gerónimo Boza Agramonte. La primera acción de los insurrectos fue la toma del poblado de Guáimaro.
Debido a las condiciones geográficas y estratégica de Nuevitas las autoridades españolas convirtieron la ciudad y el puerto en una plaza fuerte y sitiada durante la contienda. El día 4 de noviembre de 1868 las tropas de Augusto Arango tomaron el poblado de San Miguel de Nuevitas sin presentar dificultad alguna. Cumpliendo el plan trazado se preparó el asalto al tren de Nuevitas, que supuestamente traería un cargamento de armas con destino al jefe español de la plaza de Camagüey. Prepararon el plan de asalto y el 5 de noviembre en el ingenio Santa Isabel permanecieron dos días ocultos. Al pasar las locomotoras por la vía férrea cercana al ingenio “La Juanita”, recibieron aviso desde Nuevitas, informándoles que el gobierno había ordenado que las armas no saldrían para Puerto Príncipe, que esperarían que el Conde de Valmaseda las reclamara cuando llegara a esa jurisdicción.
EL 11 de noviembre Napoleón Arango rindió la guarnición de “El Bagá” sin resistencia y Ángel del Castillo, el día 13 preparó otra arremetida, esta vez al tren en viaje desde Puerto Príncipe a Nuevitas, al que interceptaron ocupando las correspondencias destinadas al Gobernador de la ciudad y al Capitán General de Nuevitas, las que fueron descifradas por Eduardo Agramonte Piña. Diez años duraría aquella guerra que tuvo que enfrentar el regionalismo, caudillismo y otros males que impidieron su victoria definitiva.
ENRIQUE LOYNAZ DEL CASTILLO Y EL 30 DE MARZO DE 1894.
Por Ricardo Ferrer Aluija.
Enrique Loynaz del Castillo, ingresó muy joven en las filas revolucionarias y ya en 1892 fue miembro destacado del Partido Revolucionario Cubano, vinculándose a la historia de nuevitas por un relevante hecho dirigido a fomentar la Guerra necesaria en esta parte de la isla.
Prestó un importante servicio a favor de la independencia al pasar por la Aduana de Nuevitas el 30 de marzo de 1894, 48 000 cápsulas y 200 fusiles que por órdenes de nuestro Héroe Nacional José Martí puso a disposición del Presidente del Comité Revolucionario de Camagüey Doctor Emilio Luaces. Se cumplen pues 121 años del histórico hecho.
Al enterarse un rico industrial camagüeyano del hecho, sabiéndose perjudicado por la Guerra de Independencia, el hecho fue puesto en conocimiento del General Gasco, quien le concedió sólo unas horas al insigne mambí para que abandonara el país, cuestión que narró concluida la guerra.
Con ayuda del conductor del tren de Nuevitas a Camagüey, Pablo Manrique, y la cooperación de Elpidio Marín y de su padre, pudo huir en el tren de carga hasta esta ciudad y después dirigirse al lugar conocido como “Punta de Prácticos” el 8 de abril de el propio año, embarcándose en el vapor alemán “Arlet”, llegando a Nueva York el día 15 de ese mes.
Martí lo hospedó en su casa en aquella ciudad norteamericana y no se sintió desanimado por el fracaso involuntario de Loynaz, pero como la Legación Española lo perseguía judicialmente, nuestro Apóstol determinó que embarcara a Costa Rica, enviándole cartas al gobierno de dicha nación y a Antonio Maceo.
En 1895 junto al Héroe Nacional de la independencia de Cuba, Mayía Rodríguez, Enrique Collazo y Charles Hernández, organizó la frustrada expedición de “Fernandina” y en febrero del propio año cuando se disponía a venir en una pequeña expedición hasta la provincia, fue incorporado con sus 40 fusiles y parque a la de los generales Serafín Sánchez y Carlos Rolof, en cuya compañía desembarcó en “Punta de Caney”, junto a Tunas de Zaza el 24 de julio de 1895.
Fue designado delegado a la Asamblea Constituyente de Jimaguayú por el Camagüey y se le atribuye el alto mérito de redactar el Acta de Independencia que como preámbulo precedió el articulado de esa constitución.
Loynaz del Castillo, no quiso ocupar cargo alguno bajo la ocupación militar norteamericana, lo que le hizo ganar el reconocimiento de su pueblo, que como los lugareños, vemos en él al hombre consecuente y de acción que lo entregó todo a cambio de la independencia y quedó inmortalizado en la historia vinculado a la ciudad de Nuevitas.
UN ILUSORIO “PATRIA” EN NUEVITAS.
Por Ricardo Ferrer Aluija.
Cada 14 de marzo se celebra el “Día de la Prensa Cubana” en honor a ese día pero del año 1892 En que vio la luz el primer número del periódico “Patria”, órgano de prensa escrito concebido por el más universal de los cubanos, José Martí Pérez con el propósito de divulgar los presupuestos políticos e ideológicos en los que se sustentaría la “Guerra necesaria”.
Martí fijó con claridad la misión latinoamericanista y universal de la Revolución que preparaba. Advirtió la existencia de dos Américas, muy distintas por el origen, la historia, los intereses, la mentalidad y los propósitos: de una parte, la América anglosajona, y de la otra, la que se extendía desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Forman esta última los pueblos que tienen un mismo origen y un mismo idioma, que sufrieron el mismo yugo extranjero durante siglos, que han combatido a comunes enemigos y han enfrentado peligros comunes; los pueblos que han de salvarse juntos o juntos perecer, porque constituyen una sola nación espiritual.
Esa voluntad unitaria y democrática, ese espíritu de libertad, amor al trabajo y justicia social; ese sentido patriótico-revolucionario, antiimperialista, latinoamericano y universal, presentes en el ideario y la obra de José Martí, fueron llevados por el eximio líder a todos los clubes de emigrados revolucionarios cubanos y trasmitidos a los grupos existentes en el interior de la Isla.
Corrían las primeras décadas de la llamada república mediatizada e iniciarse la politiquería en los días en que se iniciaron las actividades del Partido Conservador en Nuevitas, algunos de sus integrantes encabezados por Juan Primelles Raspall, adquirieron una “rotativa” donde se inició la publicación de un periódico que nombraron “Patria”, de corta duración y que no logró la ascendencia pretendida entre los lugareños.
Repugnante aquella pretensión de los politiqueros de la localidad en la lejana época de intentar replicar el nombre del periódico fundado por Martí. Claro que este panfleto con nombre comprometido no alcanzaría sus objetivos ni se perpetuaría en el tiempo.
Este “Día de la Prensa Cubana” tendrá singular significado, En el municipio se desarrollan actividades profesionales y de reconocimiento a quienes laboran en los diferentes medios de comunicación, organizadas en su mayoría por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). La jornada en Nuevitas tiene como objetivo esencial acometer acciones en favor de la calidad del periodismo, a partir del compromiso individual y de cada medio de prensa para incentivar una mayor profesionalidad y honrar las enseñanzas heredadas del periódico “Patria” fundado por nuestro Héroe nacional.
“YO VIVO EN EL AGUA COMO EL CAMARÓN…”
Por Ricardo Ferrer Aluija.
Musicalísima es nuestra isla, rasgo muy marcado en esta ciudad del nordeste de Camagüey. Esa es la razón por la cual muchos de los más arraigados estribillos musicales remarcan la identidad local. Entonces si estos forman parte de la conga, la rumba y otros géneros muy abrazados por el pueblo, perduran en el tiempo formando parte del acervo cultural de la región.
Un estribillo conguero utilizado en la ciudad desde épocas inmemoriales versa: Yo vivo en el agua como el camarón/ ¡y a nadie le importa como vivo yo!... Así recorría las principales calles de la ciudad la muy popular conga de la familia Villegas, en temporada de San Juan y fuera de ella para hacer valer la aseveración que muchos utilizaban para trasmitir disímiles ideas.
Algunos, ante la “incisión “del intruso que pretendía inmiscuirse en su vida, respondían con el estribillo, como quien quiere alegar: ¡ eso no es de tu incumbencia! Otros sin embargo utilizaban la desenfadada estrofa para matizar su cotidianeidad en el entorno marinero de Nuevitas.
Renglón aparte merecen nuestros pescadores, que heredando las artes de pesca que les fueron legadas por los primeros españoles que ocuparon nuestra tierra, se hacen a la mar por la captura de rojizos y hermosos peces siempre comercializados para satisfacer las más exigentes expectativas de nativos y foráneos. Así cuando vienen de vuelta con las barcas repletas entonan eufóricos: “Yo vivo en el agua como el camarón…”
Ustedes imaginan nuestros antepasados arroyando con la conga rodeando el principal parque de la ciudad, como quien pretende dar la clarinada festiva, y detrás el pueblo de pescadores vitoreando: “Yo vivo en el agua como el camarón…” La conga avanzaba sin permiso; entraba y salía, con los nativos arrollando; sudor de barco cargado de peces; alegría marcada; sol que quemaba los cueros de tambores para saberse ahí en el corazón del pueblo.
Después del triunfo de la revolución el primero de enero de 1959, el estribillo adquirió notoriedad, pues cada vez que la minoría reaccionaria interna intentaba sentenciar con malos augurios las radicales medidas que tomaba el joven gobierno en beneficio del pueblo, no se hacía esperar la avalancha humana de las mayorías para repostar: “Yo vivo en el agua como el camarón/ ¡y a nadie le importa como vivo yo!..”.
Nuevos matices adquiere este final de 2014 y entrada del nuevo año. Ya están en casa nuestros cinco gigantes antiterroristas, y el General Presidente Raúl Castro ha anunciado el restablecimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América. La reacción ha sido mayoritariamente de apoyo, sin embargo, un grupito de resentidos en el sur de La Florida ha comenzado a tirar trompetillas. A ellos que ya les pasó la rueda de la historia también les decimos: “…a nadie le importa como vivo yo!..”.
TEMPRANA ACTIVIDAD PORTUARIA EN NUEVITAS.
Por Ricardo Ferrer Aluija.
El hecho de contar Nuevitas con uno de la más amplia, protegida e importante bahía de Cuba, signó su devenir. En la riberas de la localidad se asentaron comunidades aborígenes y por aquí también llegó la colonización española a la comarca, marcando para siempre el destino marinero de esta ciudad del nordeste de Camagüey.
En 1779 cuando el monarca borbón Carlos III, por Real Cédula dispuso se habilitara en Puerto Príncipe un puerto ventajoso para el comercio con la península, la bahía fue escogida para tales propósitos. La ensenada, llamada del Guincho o el Corojal, donde finalmente se levantó, con un trazado a manera de tablero de juego de damas, San Fernando de Nuevitas, para finales de la segunda década del siglo XIX.
El 1 de junio de 1780, el puerto fue habilitado para el comercio de cabotaje y en 1783 por Real Orden se le concedió la Aduana a fin de controlar el comercio. Hacia 1799 el comercio se concentró en los embarcaderos de la costa norte por los daños sufridos por los del sur por los pasos de los ciclones.
El comercio de cabotaje se realizó con los de Vuelta Arriba, existiendo dos líneas de vapores, una hasta Santiago de Cuba. El comercio exterior se desarrolló con los puertos de Barcelona, Málaga y Santander se les envió azúcar, madera y cera a cambio de harina, caldos y víveres y un comercio poco activo con New York que consistía en mieles, madera y tintes a cambio de harina, tablazón, muebles y maquinarias.
Para los efectos marinos, el 31 de diciembre de 1828 se dividió la Isla en cinco provincias marítimas, una de ellas, Nuevitas que se dividió en tres distritos; Nuevitas, La Guanaja y Gibara y estas en alcaldía de mar. Y se construyó en 1831 el torreón del Fuerte Artillado de San Hilario, con batería y guarnición, se convirtió en la única obra de defensa costera.
Las ciudades costeras como Nuevitas por su carácter cosmopolita y su intensa actividad portuaria generadora de un amplio tráfico mercantil y humano, se quedan por siempre signadas con un sello singular. Nuevitas desde muy temprano se convirtió en lugar de entrada y luego salida de grupos humanos y recursos tecnológicos que hicieron posible que en el tiempo se convirtiera en importante centro económico de Cuba.
ADELANTADO PLANO DE NUEVITAS.
Por Ricardo Ferrer Aluija.
El establecimiento de Nuevitas ha sido un tema estudiado desde diferentes aristas. Recientemente ha sido estudiada una publicación que da cuentas que el Regente Joaquín Bernardo Campuzano, que permaneció por entonces en Puerto Príncipe, lugar en el que recibió la indicación del gobierno colonial de la isla de fomentar la población de San Fernando de Nuevitas, ocasión en la que debió atender muy de cerca el inconveniente de las haciendas comuneras. Esta fue la razón por la cual se indicó que los terrenos realengos que existieran por la zona fueran tenidos en cuenta además de prestar atención a los no conocidos y el 9 de julio de 1818 fue facultado Campuzano para que instruyera expediente por separado con informe del ayuntamiento de la ciudad de Puerto Príncipe y el voto consultivo del acuerdo para probar la conveniencia de la división de las haciendas comuneras.
Adelantados los desmontes y comenzada la construcción de los barracones que habían de servir a los nuevos colonos se indicó por Campuzano levantar un plano en el que figuraran las plazas y calles, divididas por manzanas, trabajo que le fue encargado al agrimensor público Don Juan de oliva, que siguiendo las instrucciones del Regente, lo elaboró de manera eficiente, pues de no haber sido así , se afirmaba entonces que “Nuevitas no hubiera sido una de las ciudades más perfectas y lindas del mundo”. Se planeaba emplazar entonces en el lugar conocido por “El Bagá”.
El plano el plano de aquella planeada ciudad constaba de un paralelogramo de
1 440 varas castellanas de base por el frente y MIL 460 de altura, que contiene de superficie plana 2 millones 103 000 400 varas planas cuadradas y comprende en toda su superficie 648 solares cuadrados de 25 varas por lado y 752 que forman un paralelogramo de 50 varas de longitud y 25 de latitud, además de 40 irregulares en figura triangular y de cuatro lados. Cuatro plazas de 100 varas de base y 150 de altura, otra plaza mayor o del centro que contiene 220 varas de base y la misma altura, 40 manzanas de 100 varas de base y 200 de altura, veinte mas con 100 de base y la misma altura, cuatro manzanas mas de las propias dimensiones de la manzana mayor destinadas al gobierno en los dos lados opuestos de la plaza mayor y cuya superficie ocupa 28 solares cuadrados de 25 varas. Además se refrendan 16 solares más en forma de paralelogramo de 25 varas de base y 50 de altura, 4 en las esquinas que aunque son de cuatro lados no quedan cuadrados. De la plaza mayor salen 8 calles principales y los solares cuentan con suficiente espacio para que se pueda construir los portales en las casas de la planeada ciudad.
Como podrá imaginar fue un plano adelantado a la época para Nuevitas, pues entonces era una ciudad prácticamente en mente y unas pocas obras en marcha. El documento fue un referente en el estudio del asentamiento.
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