lunes, 11 de junio de 2012

AÑOS BISIESTOS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX EN NUEVITAS

Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija Cada año bisiesto advierte que ese año tendremos un día extra en el calendario, es decir que el mes de febrero tendrá 29 días. Cada cuatro años se hace un ajuste para equilibrar el año solar con el año cronológico, recuperando de esa manera seis horas. Lo curioso es que en Nuevitas en la primera mitad del siglo XX, a estos años se les procuraba dar explicación desde la realidad y la leyenda. El adjetivo bisiesto se deriva del latín bis sextus dies ante calendas martii, que correspondía a un día extra intercalado entre el 23 y el 24 de febrero por Julio César. El 24 de febrero era el sexto día antes de las calendas , es decir, primer día del mes de marzo. Los romanos no contaban los días del mes del 1 al 31, sino que tomaban 3 fechas de referencia: calendas, nonas e idus. Para contar se incluía el día de referencia que en este caso sería el 1 de marzo. De los años bisiestos que tuvieron notoriedad en Nuevitas, resalta 1900 que fue testigo el 11 de abril del paso por la bahía de el Generalísimo Máximo Gómez Báez que viajaba hacia Santo Domingo a bordo del vapor “María Herrera”, oportunidades que se produjo un encuentro con comisiones de Nuevitas, Minas y Camagüey, cuando había concluido la guerra sin que los cubanos vieran la verdadera independencia. Fueron relevantes los años bisiestos que marcaron pautas en la labor portuaria y las luchas de sus trabajadores, así: en 1904 inició su actividad exportadora el Puerto de Pastelillo; en 1912 se constituyó el Gremio de Marineros Estibadores, Braceros y Encargados de Madera La Güira de Pastelillo; en mayo 1920 se produjo huelga del referido gremio que paralizó el embarque de azúcar; mientras el 10 de septiembre de 1924 el Gremio de Braceros y Estibadores de Puerto Tarafa constituido en asamblea acordó establecer tarifa de precios a cobrar por diferentes trabajos, en tanto el 18 de septiembre del propio año se produjo la huelga azucarera en el central Lugareño, entonces exigían el cumplimiento de La Ley Arteaga y derecho a asociación. Por otra parte, algunos sectores desposeídos del sector rural de la época, influidos por el oscurantismo de entonces, trataban de dar explicación a sus principales males por la llegada del año bisiesto. De esta manera en años bisiestos ocurrieron los siguientes hechos: en septiembre de 1936 vecinos del barrio rural ¨Alvaro Reynoso¨ enviaron un escrito a la Secretaria de Gobernación, Cámara de Representantes y al Alcalde Municipal expresando la mendicidad en que vivían los pueblos del interior de la isla; en octubre de 1940 se produjo una huelga de los obreros del carbón de Los Robles, en Cayo Sabinal, abandonaron su trabajo por el mal estado de los víveres que les venden a altos precios y por otro lado el día 11 de diciembre del propio año informó la prensa que compañías norteamericanas trataban de apoderarse de las tierras de Cayo Romano alegando derecho de propiedad por la Empresa Central Cunagüa S.A. Luego, otro bisiesto, el de 1948, en el mes de julio, una representación de obreros y campesinos se dirigieron a La Habana a exigir al Presidente Grau y al Ministro de Justicia que impidiera el desalojo a los campesinos por parte de la empresa Manatí Sugar Company y el 20 de octubre de ese año se produjo el asesinato del líder campesino Sabino Pupo Millán en Santa Lucía, cuyas honras fúnebres se llevaron a cabo en el local del Gremio de Braceros y Mareantes, oportunidad en la que el pueblo de Nuevitas le rindió honores y se declaró “Ciudad Muerta”. Pero los bisiestos no eran evocados aquí sólo por las penurias de obreros y campesinos y sus luchas. El bisiesto de 1928 fue inaugurada la popular sala de cine ¨Bartholet¨, caracterizada por su sencillez y poca monta, lo que posibilitaba que sectores de bajos ingresos la visitaran, en tanto aun queda la impronta del de 1932 en que un feroz ciclón abatió la ciudad y recuerdan entre los más relevantes sucesos, la caída de las grandes copas de hormigón que coronaban el teatro ¨Campoamor¨ y una penca de zinc, que producto a la furia del tiempo quedó clavada en el tronco de una mata de coco. Algunos bisiestos, también los lugareños lo vincularon con hechos de politiquería: asi el primero de enero de 1948 se produjo la desaparición del Alcalde Municipal Dr. Sergio Brice Márquez, el que reapareció en La Habana para favorecer el triunfo de otro candidato, obteniendo una gran suma de dinero, en tanto el 4 de enero de 1952, fue celebrado un acto solemne para iniciar la construcción del Acueducto, lo que constituyó todo un acontecimiento en la localidad debido a la falta del preciado líquido que exhibía por entonces. El propio bisiesto de 1952 es recordado con amargura por el golpe de estado de Fulgencio Batista, que disolvió los poderes institucionales del estado, derogó la Constitución aprobada en 1940 y sumió en la más sangrienta dictadura al país. El dictador visitó Nuevitas, oportunidad en la que se trasladó hasta aquí por ferrocarril y estuvo en la Terminal de trenes y apenas caminó la ciudad, pues estaba rodeado del alto mando de la camarilla que lo acompañaba. Un año bisiesto dura 366 días en vez de los 365 de un año común. Es porque de cada año sobran casi 6 horas y en 4 años son casi 24 horas, eso forma un día. Esto se hace para mantener el calendario sincronizado con el año astronómico y estacional. Debido a que las estaciones y las ocurrencias astronómicas no ocurren en un número fijo de días, un calendario con el mismo número de jornadas cada año acabaría distanciándose del evento que supuestamente debiera marcar. De esta forma, añadiendo un día a un mes del año, el distanciamiento se puede corregir. Quedan así en la historia de la localidad los años bisiestos de la primera mitad del siglo XX con una marcada impronta indeseable, aunque como en todos los procesos sociales protagonizados por el país y la localidad, dejaron sus enseñanzas, esas mismas que nos llevaron a la victoria definitiva con la triunfante revolución del primero de enero de 1959 ¨ año que felizmente no fue bisiesto ¨.

lunes, 2 de abril de 2012

TIEMPOS DE CINE MOVIL.

Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.

Corría la segunda mitas del pasado siglo XX y la dirección del país se empeñaba en promover la cultura del pueblo, motivo por el cual múltiples manifestaciones artística eran acercadas a los conglomerados humanos. En ese empeño, apareció una singular modalidad de difundir lo mejor de la producción cinematográfica: el cine móvil.

Ese fue el período en que la más intrincada geografía nuevitera vio aparecer aquellos camiones que además de su cabina contaban con un módulo techado en el que eran llevados hasta alejados parajes las más emblemáticas cinta del celuloides del cine cubano y universal. Portaban también aquellos móviles un proyector de 16 mm y una pantalla móvil, junto al equipo de sonido que conformaban las improvisadas salas de cine.

Múltiples avatares tuvieron que sortear aquellos hombres, cuyo cargo era conocido oficialmente como Chofer Proyeccionista Móvil A, pues debían cruzar terraplenes muchas veces inundados por las lluvias hasta llegar a las comunidades donde debían presentar las películas, antecedidas siempre por el Noticiero ICAIC Latinoamericano que se producía semanalmente.

Campamentos de movilizados a labores agrícolas como la zafra y otros cultivos, fueron visitados para llenar de esparcimiento e instrucción a los hombres y mujeres que culminaban las duras faenas del día.

Las comunidades de El Mije, Camalote, lugareño y otros pequeños poblados de la entonces región de Nuevitas se vieron beneficiados con aquella acción cultural que permitió llevar la noticia actualizada junto a las más representativas obras del séptimo arte a los menos beneficiados por la más raigal condición rural.

Uno de aquellos hombres que por esta zona se dedicó a tan loable labor de divulgar lo mejor del celuloide fu Alberto Sedeño, que comenzó en la tarea en 1966, oportunidad en que se incorporó a trabajar en el entonces departamento de divulgación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), dedicado a atender el cine móvil.

Sedeño atendía la región de Nuevitas, pero siempre prestó atención particular a las comunidades de Lugareño y Camalote. En el mes trabajaba 25 días seguidos y descansaba cinco, tras los cuales se disponía de inmediato a continuar con la noble obra. En ese breve descanso entregaba el carro al taller para que fuera alistado para el próximo periplo.

Producto de la continuada labor de aquellos cines móviles fue posible difundir entre la mayoría de los poblados rurales nueviteros aquellas primeras cintas que vieron la luz con la revolución y que ponían al pueblo como verdaderos protagonistas de su historia. ¨ La Muerte de un Burócrata ¨ de 1966 y ¨ Memorias del Subdesarrollo ¨ de 1968, cargadas de un sofisticado humor, convirtieron en activos espectadores a los que en distantes parajes recibían aquel producto cultural.

Los filmes de ficción en particular, que generalmente tienen un final abierto con el fin de estimular la participación de los espectadores fueron muy bien acogidos en la década de los años 70 cuando eran proyectados por los cines móviles el lejanos conglomerados humanos de la localidad. De esa etapa son ¨ De cierta Manera ¨ de Sara Gómez y ¨ Un hombre, una Mujer y una Ciudad ¨ de Manuel Octavio Gómez, en la que se abordaba el crecimiento de Nuevitas. Ambos constituyen verdaderos ejemplos de filmes que alentaron una evaluación crítica de la Cuba de entonces y de Nuevitas en particular, tanto en la presentación como en su contenido, lo que dejó una imborrable huella en los lugareños.

El cine y sus soportes técnicos han evolucionado a ritmos insospechados. Hoy múltiples salas de video están presentes en nuestra geografía y en otros soportes, que como los DVD permiten que las más actuales películas lleguen con inmediatez a la mayoría de los pobladores, pero los nueviteros de los lugares más distantes de la cabecera municipal, recuerdan con nostalgia aquellos esperados ¨Cines Móviles¨.

VESTIGIOS DE CHINOS EN NUEVITAS.

Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.

En el crisol que integra la nacionalidad cubana, múltiples son los componentes que le dieron origen y forjaron el nativo de hoy. En Nuevitas están presentes los elementos que se manifiestan en el país, con las singularidades de ciudad costera y los componentes que propició nuestro entorno en el que distingue la ancestral presencia china.

Numerosos chinos se incorporaron a las fuerzas mambisas en Camagüey, lo que se puso de manifiesto en las huestes del Mayor general Ignacio Agramante Loynaz. Mientras ello ocurría, ya se reportaba presencia de esa etnia en Nuevitas, tal vez ello se debió a que por el puerto citadino entraron varios de estos asiáticos, de los que seguramente no pocos se incorporaron al Ejército Libertador. También combatieron luego en la provincia bajo las órdenes de Máximo Gómez Baéz.

Al concluir la contienda por la independencia y producirse la intervención norteamericana, los ocupantes del norte dictaron una orden militar prohibiendo la inmigración china a Cuba e incluso amenazaba con la extradición a los que mostraran inconformidad. Todo parece indicar que la verdadera causa de la medida era frenar a los asiáticos que se podían convertir en potenciales competidores comerciales, además de impedir también que con ellos se reforzara el sentido de libertad. Con el propósito de enfrentar las menazas a los ciudadanos chinos se creó una red de asociaciones secretas y de socorro mutuo, que tuvieron células presentes en Nuevitas en 1914.

En la década de los años 20 del pasado siglo XX la inmigración china se incrementó en Nuevitas, de modo particular los procedentes de Pekín y Cantón. La mayoría de los que llegaron entonces eran personas con gran desventaja económica, no obstante se empeñaron en alcanzar mejoras económicas y humanas para lo cual trabajaron intensamente y con gran honestidad.

Aquellos chinos se emplearon el labores comerciales, fundando ¨ fondas ¨ en la que elaboraban alimentos con gran aceptación ; agrícolas, de la que fue un buen ejemplo la hortaliza ubicada por entonces en el lugar conocido como ¨ El Corojal ¨ o domésticos. Otros lograron establecer medianos comercios que aunque no les permitió reunirse con sus familiares, le servía de sustento y les posibilitaba en alguna medida enviar modestas remesas a los suyos. La perseverancia de aquellos chinos, condicionó el hecho de que aquí aparecieran nuevos establecimientos de víveres, lavanderías – más conocidas aquí como tren de lavado - , heladerías y otros servicios.

En la propia década de los 20 la comunidad china existente aquí mostraba dos tendencias diferentes: la conservadora, integrada por un grupo minoritario en el que se encontraban aventajados comerciantes chinos, además de hacerse acompañar de una fracción reaccionaria de pequeños comerciantes y la nacionalista, integrada por asalariados pobres y trabajadores particulares, de tendencia más proletaria.

En 1925 y debido a la polarización de las posiciones de los chinos en la isla, en Nuevitas se fundó ¨ El Casino Chino ¨ y el ¨ Partido Nacionalista de China ¨, además de creada una filial de la ¨ Sociedad Lung Sim Tang ¨, conocida como la ¨ República China ¨. El período más floreciente de la presencia china en Nuevitas fue entre las décadas de 1940 a 1950, eran entonces mayoritariamente hombres.

Las características antropológicas inconfundibles de los asiáticos se han integrado para siempre a nuestra cultura e identidad, formando parte de la diversidad presente entre nosotros que han permitido alcanzar la unidad indispensable en nuestro proyecto nacional.

viernes, 16 de marzo de 2012

INFRUCTUOSA CONVENCIÓN DE PERIODISTAS.

Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.

Corría el año 1928, un siglo después de haber sido aprobada por el ayuntamiento la ciudad de Nuevitas, y a iniciativa de los directivos del periódico ¨ El Triunfo ¨ se inició una campaña para celebrar una convención de periodistas de toda la provincia con el propósito de agruparlos y atender así mejor las demandas de los obreros del sector. El empeño fue bien acogido por varios periodistas de la provincia así como por el entonces alcalde de Nuevitas Ricardo O´Briam.

Con el propósito de llevar adelante la idea se acordó constituir una organización que denominaron ¨ Asociación de la Prensa ¨, por lo que el 29 de diciembre de de 1928 en los salones del edificio conocido como ¨ Club Martí ¨, quedó oficializda su directiva y membresía.

Como la mayoría de los que entonces se desempeñaban en la prensa plana tenían suficiente solvencia, para la toma de posesión de aquella organización se brindó un almuerzo en el muy arraigado y por entonces lujoso ¨ Hotel Miramar ¨. Poco después, aquellos participantes empezaron a preparar una convención de los periodistas de la provincia, adoptándose el acuerdo de celebrarla entre los días 3 y 5 de enero de 1930.

Al empeño de aquella singular convención se unió el ayuntamiento encabezado por el alcalde, la Cámara de Comercio de la ciudad, La Colonia española y el Club Martí, entre otros.

El primer día del convite llegaron por ferrocarril los participantes que fueron de inmediato recibidos en el edificio del Ayuntamiento, ocasión para la cual se preparó la Banda Municipal de Conciertos. En la noche se realizó la apertura, a la que además de las autoridades locales asistieron periodistas de Camagüey, Ciego de Avila, Esmeralda, Majagua, Florida, santa Cruz del Sur y Nuevitas.

Como es de suponer y por la composición de sus participantes y al margen de sus propósitos, aquella divulgada convención en nada resolvió las demandas de los trabajadores de la prensa plana y mucho menos de cambiar la política informativa que en la inmensa mayoría de los casos obviaba a las grandes masas de la población como los verdaderos protagonistas de los acontecimientos que hacían la noticia.

La Cámara Municipal declaró Huéspedes de Honor a los participantes de otras localidades, para lo cual les entregaron el pergamino correspondiente y como era de esperar al concluir sus sesiones, el alcalde municipal ofreció un banquete en el que además participaron el Presidente del Ayuntamiento, el Supervisor militar Teniente Héctor herrera, el Juez de Instrucción, el Juez Correccional y otros representantes de la burguesía local.

Ahora, cuando este 14 de marzo celebramos el Día de la Prensa Cubana para homenajear la aparición del primer número del periódico ¨ Patria ¨ fundado por José Martí, rememoramos aquel intento que no trascendió. Se polarizarían posteriormente las fuerzas políticas y la prensa tendría que tomar partido para acompañar los intereses que defendía, por lo que la muy cacareada convención, no dejó de ser eso, letra muerta que quedaría en los diarios de la época sin trascendencia en el devenir del papel periódico regional y local.

lunes, 27 de febrero de 2012

LAS FIESTAS POPULARES EN NUEVITAS.

Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.

Mientras transcurre una festividad se dejan atrás o agudizan rencillas personales; el contacto directo con otras personas genera nuevos conocidos, aparecen así actividades competitivas que muestran cualidades para la improvisación cantada, la habilidad para ciertos juegos, corridas de caballo, , cintas, etc. Además se construyen locales especiales para la venta de artículos artesanales, comidas y bebidas, a los que en Nuevitas se les denominaba “enramadas” .

Los festejos aquí tuvieron disímiles génesis: algunos muy estrechamente interrelacionados con complejos fenómenos religiosos, en los cuales los participantes tras el estado inusual en que pueden proyectarse en esa ocasión proponían el acercamiento espiritual de las entidades sobre naturales. La ingestión de bebidas alcohólicas, la utilización de vestuario acorde con las propias características de la fiesta, la utilización de mascaras, etc., contribuyen a una desestimación de las reglas habituales que promueven cierto desorden y excesos aprovechados en función de mitos implícitos en las fiestas y que constituyen a menudo la base de un festejo.

Para las celebraciones muchas son las motivaciones, las que pueden sucederse a partir de algún acontecimiento familiar (nacimiento, bautizo, matrimonio, muerte), hasta otras de mayor complejidad como las fiestas agrarias y laborales, o también las de carácter religioso.La música, el canto, las fiestas, las narraciones- en fin, las expresiones constitutivas de su cultura espiritual-, siguieron otro derrotero: por un lado, las encomiendas que aceleraron la merma de la población aborigen y, por el otro, el empeño de cristianizarla, hicieron que fueran languideciendo, perdiéndose en la confusión de la mitología.

La procedencia de la naciente ciudad de Nuevitas a mediados de siglo XVIII posibilitó, que en ella penetraran costumbres populares que iban ganando cada vez un mayor arraigo entre los grupos sociales. A medida que las clases dominante lograran un mayor nivel cultural, esas costumbres en alguna medida se fueron separando de ellas para conservarse en el seno de la población de escasos ingresos económicos, fundamentalmente pescadores y portuarios y las otrora actividades pasaron a ser compartidas en divertimento de las familias mas acomodadas mientras los mas pobres fueron los depositarios y generadores de formas expresivas de incuestionable arraigo popular.

En el devenir de todo el siglo XVIII se fueron desarrollando en la localidad distintos estamentos sociales, como producto del desenvolvimiento económico y del notable aumento de la población – contando en ella los blancos y negros- apareciendo costumbres típicas que permitieron identificar a cada uno de los grupos: espaciosas y cómodas viviendas de horcones y techos de tejas criollas en los que la brisa del mar hacia delicias de sus moradores, gran números de sirvientes, la vestimenta al estilo europeo y los paseos en calesas y volantas en la zona llama de la ciudad, devinieron en rasgos distintivos de los ricos.

En Nuevitas la clase media mostraba una vida más austera llena de limitaciones, modestas viviendas, construcción ordinaria del mobiliario, - este es el momento en que los hombres para saciar la diversión acuden con preferencia a las peleas de gallo. Se dice que a falta de trabajo jugaban y bailaban. Muchas de las costumbres populares que transitaron en el siglo XVIII tuvieron su génesis en el siglo anterior, entre ellas en Nuevitas se contaba con las Fiestas de San Juan y San Pedro, los Altares de la Cruz, las Procesiones y otras prácticas que hacían que en este lugar el jolgorio adquiriera características singulares.

Las más significativas fiestas populares tradicionales en Nuevitas eran Las Verbenas, las Fiestas Patronales dedicadas a San Fernando de Nuevitas el 30 de mayo y a San Miguel el 29 de septiembre, las Fiestas de la Cruz de Mayo y los Altares de la Cruz el 3 de mayo, sobresalían como fiestas rituales las dedicadas a La Virgen de Regla el 7 de septiembre, a Santa Bárbara el 4 de diciembre y San Silvestre el 3 de diciembre, las fiesta de los obreros y mareantes que era una festividad de tipo laboral se llevaba a cabo el 24 de marzo, sin fechas fijas se desarrollaban las romerías algunas organizadas por emigrantes españoles en tanto el muy arraigado san Juan y San Pedro se festejaban del 24 al 29 de junio.

En Nuevitas todos hablan con nostalgia sobre las antiguas ¨ verbenas ¨, a ellas se les atribuyen múltiples prácticas y matices, pero lo innegable es que a ciencia cierta no existe un estudio acabado de su contenido festivo y mientras en las publicaciones de otras ciudades a las festividades más frecuentes les llamaban romerías, es evidente que aquí recibían esta denominación.

martes, 21 de febrero de 2012

A 195 AÑOS DE FUNDADOS LOS POBLADOS DE EL BAGÁ Y SAN MIGUEL.

Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.

En 1846 se creó la jurisdicción de Nuevitas. Existía una administración de ventas reales, otra de correos y algunas otras dependencias de las ramas económicas. La jurisdicción, contaba a la sazón con las poblaciones de “San Fernando de Nuevitas” -su cabecera-, los poblados de “El Bagá” y “San Miguel”, y el caserío de “Villanueva”.
Para entender la génesis del poblado de El Bagá, es necesario estudiar brevemente sus antecedentes. En 1797 el caserío de Pueblo Viejo había aumentado su vecindario pese a su falta de agua y poca extensión territorial. En octubre de ese año un fuerte ciclón destruyó sus viviendas, acabó con sus pocos sembrados y dejó en lamentable estado ese asentamiento. Al hecho se sumó un sonado ataque pirata al siguiente año que desbastó el sitio, lo que produjo el descontento de sus pobladores y muchos abandonaron el lugar y se asentaron en El Bagá

En 1801 los ingleses atacaron el Bagá y lo destruyeron y las familias se dispersaron. En 1817 se "fundó" allí el nuevo pueblo del Bagá, que al año siguiente se declaró colonia. En el propio año se fundó también San Miguel de Nuevitas. En ambos casos, contribuyeron a poblarlos inmigrantes de la Florida y Nueva Orleáns en virtud del tratado de paz firmado en París en febrero de 1763, en tiempos de la toma de La Habana por los ingleses, oportunidad en que España cedió a Inglaterra el territorio de La Florida a cambio de que abandonaran la isla, en tanto Francia indemnizó a España concediéndole el territorio de la Lusiana. Esos cambios de gobierno no fueron del agrado de muchos de los habitantes de esos lugares, muchos de sus moradores se trasladaron a residir en El Bagá mientras otros se asentaron en San Miguel. El Bagá floreció. El contaba con un importante embarcadero y vivía momentos de bonanzas en tanto se disputaba con San Miguel ser el poblado principal de la zona.

San Miguel también prosperó y a sus moradores se les entregó una caballería de las tierras que habían sido donadas por el Presbítero Agustín Cisneros, con la condicionante que debían cultivarlas y hacerlas producir. Tal fue el florecimiento de esa región que se construyó una línea férrea en 1853. De sus montes se extrajeron grandes cantidades de madera, se explotaron productivos colmenares, se cultivó plátano, viandas y caña además de dedicarse a la fabricación de quesos y tasajos estableciéndose muchas fincas de crianza y varios trapiches.

Una tormenta había arrasado al Bagá y a San Miguel en 1821. Muchas familias se mudaron a la ensenada del Guincho, hoy Nuevitas; también lo hicieron otras de Pueblo Viejo. Las circunstancias geográficas superiores de la Caridad del Guincho hicieron que aquí se establecieran definitivamente ciudad, puerto, aduana y demás dependencias públicas, sin perjuicio para el Bagá y San Miguel.

21-2-2012

PRIMER SERVICIO TELEGRÁFICO DE NUEVITAS.

Por msC. Ricardo Ferrer Aluija.

Las bases para la evolución a gran escala del telégrafo tuvo como base las comunicaciones electrónicas quedaron sentadas en 1825, con la creación del ¨ electroimán por William Sturgeon. Lo curioso resulta el hecho a finales de ese siglo ya existía en Nuevitas un servicio telegráfico que permitía las comunicaciones con los poblados cercanos de de San Miguel y El Bagá.

Es conocido que el primer telégrafo fue ideado por Claude Chappe en 1794. Posteriormente, este telégrafo fue sustituido por el telégrafo eléctrico.
En 1809 un nuevo telégrafo fue inventado en Baviera por Samuel Soemmering.
El utilizó 35 cables con electrodos de oro en agua. La comunicación terminaba a una distancia de 2.000 pies, y era detectada por la cantidad de gas generado por la electrólisis. En 1828, Harrison Dyar inventó el primer telégrafo de los EEUU, que enviaba chispas eléctricas a través de una cinta de papel tratado químicamente para grabar puntos y guiones.

Samuel Morse fue quien había desarrollado con éxito el electroimán y mejoró el invento de Joseph Henry. Morse hizo bocetos de un "imán magnetizado" basado en el trabajo de Henry. Inventó un sistema de telégrafo que fue puesto en práctica y obtuvo el éxito comercial. En 1861, Western Union construyó su primera línea telegráfica transcontinental a lo largo de las vías del ferrocarril.

En 1895 El Bagá y San Miguel contaban con sendas oficinas de correos con carteros que llevaban y traían la correspondencia. En El Bagá fungía como Jefe de la Oficina de Telégrafos el Jefe de la guardia militar, Teniente del Batallón de Tarragona, Francisco Manzano.

El día 13 de agosto de 1896, el Comandante Luís Suárez de acuerdo con un telegrafista, atacó El Bagá, llevándose primero al Teniente Manzano, para entregarlo al Cuartel General, pero en la finca Santa rita le dieron muerte, pero ya en 1942 ni San Miguel ni El Bagá contaban con el servicio telegráfico, en una era en la que era adelantado el servicio telegráfico, por lo que fue objeto de críticas reiteradas el gobierno de la época.


Debieron pasar algunos años para que se repusiera la comunicación telegráfica entre la ciudad cabecera de término Municipal: la ciudad de Nuevitas, con los asentamientos de San Miguel y El Bagá, el primero en medio del camino que conducía a aquel emporio que contaba con un importante embarcadero por el que se trasladaban importantes mercancías.

Ahora, en la era de Internet y las redes sociales, a través de las cuales las comunicaciones viajan de manera supersónica por el mundo, los lugareños rememoran aquel primer servicio telegráfico que hizo posible una más dinámica comunicación entre Nuevitas y los dos emporios con los que guardaba más directa vinculación política, económica y social.