Por Lic. Ricardo Ferrer Aluija.
¨ Cantarrana ¨ es uno de los más antiguos y pintorescos barrios de la ciudad, que surgido desde los momentos fundacionales de la villa, acumuló entre sus habitantes a muy significativos exponentes entre los que figuraban en la segunda mitad del siglo XX los muy conocidos ¨ Nicoliche ¨ y ¨ Manolito Jinoria¨: ¡tremendos cantarraneros !
¨ Nicoliche ¨, nombrado Ventura Ferrer Parrado, mencionaba su nombre y apellidos por doquier para después añadir ¨ y vivo frente a la Villa de Jabón Candado ¨ en clara alusión a su lugar de residencia. El, mestizo, se desempeñaba como limpiabotas en un local contiguo a el bar ¨ El Sol ¨ que se encontraba en la esquina de las calles ¨ Agramante ¨ y ¨ Calixto García ¨.
El ¨ personaje ¨ acostumbraba a culminar sus tardes de trabajo consumiendo aguardiente, por lo que cuando se trasladaba a la casa la mayoría de las veces lo hacía tambaleándose, al extremo, que en una ocasión, pasara por la funeraria en su tránsito al lugar del sueño y entró al mortuorio y dirigiéndose a la viuda del fallecido, ¨ repicó ¨ con todos sus dedos sobre el ataúd de madera exclamando ¨ pero no llore señora porque lleva buena madera ¨, lo que provocó la exaltación de los presentes.
Manuel Jinoria (Manolito) también vecino de aquel emporio, se desempeñaba arreglando aquellos muy arraigados y de grandes dimensiones radios de ¨ bombillos incandescentes ¨, entre los que sobresalían aquellos vetustos ¨ RCA ¨, pero ocurría que muchísimas veces se les acumulaban los equipos, pues también acostumbraba ¨ desde media mañana a tomarse sus tragos de ron para la circulación ¨
Manolito, por las tardes ya ¨ con tres tablones bajo el agua ¨, con el tambaleo por los tragos, acostumbraba a pasearse por las populosas calles ¨ Agramonte ¨ y ¨ Martí ¨ en las que se detenía en cada esquina para improvisar un discurso que versaba sobre disímiles temas: lo mismo abordaba la actualidad nacional que la extranjera o recomendaba una presunta postura.
Dicen los que les conocieron que ambos eran magníficas e inteligentes personas, que sólo el efecto del alcohol hacía cambiar de actitud. ¨ Nicoliche ¨ exhibía magníficos modales y esmerado respeto, mientras Manolito Jinoria desarrollaba las inventivas necesarias para hacer funcionar cuantos equipos de radio les llevaban los moradores para que él los arreglara.
Ahora, cuando los curiosos personajes ya no desandan las calles del viejo San Fernando de Nuevitas para acompañar a sus coterráneos en la cotidianeidad, los que ya van peinando canas conservan el recuerdo de Venturas Ferrer y Manuel Jinoria que han pasado a la posteridad como ¡tremendos cantarraneros !
jueves, 4 de febrero de 2010
¨ TIEMPOS DE ÁBACOS ¨
Por Lic. Ricardo Ferrer Aluija.
Cuando hurgamos en la historia de la educación en Nuevitas, aparecen elementos importantes que denotan las características de la enseñanza en su devenir por el territorio. Así, conocemos de la existencia de prácticas, métodos y medios, empleados para llevar los conocimientos a los estudiantes: ese es el caso de los ¨ ábacos ¨.
Los ¨ muy populares y antiguos ábacos ¨ eran instrumentos que servían para efectuar manualmente cálculos aritméticos mediante marcadores deslizables.
De estos ejemplares, se conserva uno en el Museo Municipal muy singular que data del la primera mitas del pasado siglo XX y se distingue por el brillo de la madera con la que fue elaborado.
El ¨ ábaco ¨ surgió antes de nuestra era en el suroeste de Asia donde se utilizaba una primera forma de estos ¨ anotadores ¨ para realizar cálculos. En la primera mitad del siglo XVI los peruanos carecían de lenguaje escrito, pero utilizaban el ¨ ábaco ¨ para sus cálculos aritméticos, y llevaban un registro numérico de carácter administrativo con ayuda de unos collares anudados, parecidos a los ábacos, denominados quipus.
En la ciudad aun se conservan imágenes de estos interesantes aditamentos en los que predominan los colores primarios: azul, rojo y amarillo. En aquella enseñanza de la primera mitad del siglo XX, junto a los pupitres de paletas y los cuadernos de caligrafía, no podían faltar estos ocurrentes medios de enseñanza que permitían que los infantes realizaran ¨ sus primeras sumas ¨.
Existían en la villa , carpinteros que eran verdaderos artistas torneando trozos de madera preciosa, de cuyas manos brotaban elegantes ¨ trompos ¨, ¨ boleros ¨, ¨ yoyos ¨- graciosos juegos infantiles - y por supuesto las diminutas esferitas de madera que con un orificio en su centro eran colocadas en los ¨ ábacos ¨ que veían la luz en la ciudad.
Entonces en los llamados ¨Kidergarten ¨( palabra de origen alemán que significa escuela de párvulos ) es decir el pre-escolar que existían en la ciudad, ya se iniciaba la formación de habilidades aritméticas con sencillas sumas y sustracciones con muy sencillos ¨ ábacos ¨ en cuya elaboración no se disponían más de diez esferitas.
Ahora, en la era de la Internet y los ordenadores, cuando los estudiantes del terruño desde su primera experiencia educativa se familiarizan con los teclados y software, a los más longevos le viene a la memoria aquellos primeros ¨ ábacos ¨ que conoció la ciudad y que posibilitó a varias generaciones de lugareños introducirse en ¨ el mundo de los números y las cuentas ¨
Cuando hurgamos en la historia de la educación en Nuevitas, aparecen elementos importantes que denotan las características de la enseñanza en su devenir por el territorio. Así, conocemos de la existencia de prácticas, métodos y medios, empleados para llevar los conocimientos a los estudiantes: ese es el caso de los ¨ ábacos ¨.
Los ¨ muy populares y antiguos ábacos ¨ eran instrumentos que servían para efectuar manualmente cálculos aritméticos mediante marcadores deslizables.
De estos ejemplares, se conserva uno en el Museo Municipal muy singular que data del la primera mitas del pasado siglo XX y se distingue por el brillo de la madera con la que fue elaborado.
El ¨ ábaco ¨ surgió antes de nuestra era en el suroeste de Asia donde se utilizaba una primera forma de estos ¨ anotadores ¨ para realizar cálculos. En la primera mitad del siglo XVI los peruanos carecían de lenguaje escrito, pero utilizaban el ¨ ábaco ¨ para sus cálculos aritméticos, y llevaban un registro numérico de carácter administrativo con ayuda de unos collares anudados, parecidos a los ábacos, denominados quipus.
En la ciudad aun se conservan imágenes de estos interesantes aditamentos en los que predominan los colores primarios: azul, rojo y amarillo. En aquella enseñanza de la primera mitad del siglo XX, junto a los pupitres de paletas y los cuadernos de caligrafía, no podían faltar estos ocurrentes medios de enseñanza que permitían que los infantes realizaran ¨ sus primeras sumas ¨.
Existían en la villa , carpinteros que eran verdaderos artistas torneando trozos de madera preciosa, de cuyas manos brotaban elegantes ¨ trompos ¨, ¨ boleros ¨, ¨ yoyos ¨- graciosos juegos infantiles - y por supuesto las diminutas esferitas de madera que con un orificio en su centro eran colocadas en los ¨ ábacos ¨ que veían la luz en la ciudad.
Entonces en los llamados ¨Kidergarten ¨( palabra de origen alemán que significa escuela de párvulos ) es decir el pre-escolar que existían en la ciudad, ya se iniciaba la formación de habilidades aritméticas con sencillas sumas y sustracciones con muy sencillos ¨ ábacos ¨ en cuya elaboración no se disponían más de diez esferitas.
Ahora, en la era de la Internet y los ordenadores, cuando los estudiantes del terruño desde su primera experiencia educativa se familiarizan con los teclados y software, a los más longevos le viene a la memoria aquellos primeros ¨ ábacos ¨ que conoció la ciudad y que posibilitó a varias generaciones de lugareños introducirse en ¨ el mundo de los números y las cuentas ¨
CHINOS EN LA CIUDAD.
Por Lic. Ricardo Ferrer Aluija.
El arribo de los primeros chinos a la ciudad, data de fecha tan lejana como la segunda mitad del siglo XIX. Por aquí entraron los nativos de esa nación que posteriormente se incorporaron a las huestes del Ejército Libertador bajo el mando del Mayor General Ignacio Agramante, en tanto una parte de ellos decidió asentarse en la localidad y echar raíces junto a los lugareños.
En la ciudad, varias fueron las casonas en que se asentó la colonia china en la, siendo los barrios ¨ La Loma ¨ y ¨ Canta Rana ¨ en los que más se notó su presencia, de igual forma algunos decidieron establecerse en las afueras de la ciudad en una zona agrícola denominada ¨ El Corojal ¨ en la que crearon una productiva hortaliza que abastecía de vegetales a una buena parte de la población.
En la antigua calle ¨ Independencia ¨,en una casona de amplias ventanas con verjas e impresionante portón, una comunidad de estos asiáticos vivía en tanto fundaron una fonda que se destacó por lo módico de los precios de las cantinas que servían con el exquisito menú que seleccionaban para cada día. Cuentan que las más sabrosas tortillas con papa frita eran elaboradas por los que se empeñaban en hacer de sus productos un verdadero deleite.
En ¨ Canta Rana ¨, otra colonia china se estableció y fundó un ¨ tren de lavado ¨ muy conocido por la manera en que blanqueaban la ropa y la calidad del proceso de almidonado y planchado, pues utilizaban ¨ bora ¨ para lograr que los cuellos y puños de camisas quedaran duros y con brillo.
En 1925, mientras las fuerzas políticas del país se polarizaban, quedaron constituidas aquí la ¨ Asociación China ¨, ¨ El Casino Chino ¨ y ¨ El Partido Nacionalista Chino ¨, cuyo local se estableció en la calle ¨ Lugareño ¨, con el frente hacia la línea del ferrocarril que llega a la termina de Nuevitas.
Concurridas eran las veladas que se llevaban a cabo en ¨ El Casino Chino ¨, en el que junto a los platos típicos del país asiático se danzaba por aquellos asiáticos con la música tradicional del país en tanto se exhibían los más vistosos trajes típicos del ¨ Gigante Asiático ¨.
Hasta nuestros días llega la descendencia de aquellos primeros chinos que llegados a la ciudad, se sumaron al empeño productivo de los nativos, dando sobradas muestras de laboriosidad y perseverancia, hechos que los han ligado indisolublemente a la historia de la localidad.
El arribo de los primeros chinos a la ciudad, data de fecha tan lejana como la segunda mitad del siglo XIX. Por aquí entraron los nativos de esa nación que posteriormente se incorporaron a las huestes del Ejército Libertador bajo el mando del Mayor General Ignacio Agramante, en tanto una parte de ellos decidió asentarse en la localidad y echar raíces junto a los lugareños.
En la ciudad, varias fueron las casonas en que se asentó la colonia china en la, siendo los barrios ¨ La Loma ¨ y ¨ Canta Rana ¨ en los que más se notó su presencia, de igual forma algunos decidieron establecerse en las afueras de la ciudad en una zona agrícola denominada ¨ El Corojal ¨ en la que crearon una productiva hortaliza que abastecía de vegetales a una buena parte de la población.
En la antigua calle ¨ Independencia ¨,en una casona de amplias ventanas con verjas e impresionante portón, una comunidad de estos asiáticos vivía en tanto fundaron una fonda que se destacó por lo módico de los precios de las cantinas que servían con el exquisito menú que seleccionaban para cada día. Cuentan que las más sabrosas tortillas con papa frita eran elaboradas por los que se empeñaban en hacer de sus productos un verdadero deleite.
En ¨ Canta Rana ¨, otra colonia china se estableció y fundó un ¨ tren de lavado ¨ muy conocido por la manera en que blanqueaban la ropa y la calidad del proceso de almidonado y planchado, pues utilizaban ¨ bora ¨ para lograr que los cuellos y puños de camisas quedaran duros y con brillo.
En 1925, mientras las fuerzas políticas del país se polarizaban, quedaron constituidas aquí la ¨ Asociación China ¨, ¨ El Casino Chino ¨ y ¨ El Partido Nacionalista Chino ¨, cuyo local se estableció en la calle ¨ Lugareño ¨, con el frente hacia la línea del ferrocarril que llega a la termina de Nuevitas.
Concurridas eran las veladas que se llevaban a cabo en ¨ El Casino Chino ¨, en el que junto a los platos típicos del país asiático se danzaba por aquellos asiáticos con la música tradicional del país en tanto se exhibían los más vistosos trajes típicos del ¨ Gigante Asiático ¨.
Hasta nuestros días llega la descendencia de aquellos primeros chinos que llegados a la ciudad, se sumaron al empeño productivo de los nativos, dando sobradas muestras de laboriosidad y perseverancia, hechos que los han ligado indisolublemente a la historia de la localidad.
DE LA PIRATERÍA A LA DOCTRINA MONROE.
Por Lic. Ricardo Ferrer Aluija.
El 27 de enero de 1823, la goleta ¨ Zaragozana ¨, llegó el puerto de Nuevitas procedente de La habana, portando como carga combustible y pasajeros. Se dice que por entonces andaba por la cayería norte Jean Lafite, más conocido como ¨ el pirata del golfo ¨, conocido por sus fechorías en esta área geográfica.
La Zaragozana estaba al mando del capitán don Cayetano Aragonés, acompañada de una numerosa tripulación que portaba tres cañones, fusilería y armas blancas, pero ocurrió que el 2 de febrero del propio año cayendo la tarde se sublevó la marinería y haciéndose de la nave, aprovecharon la oscuridad de la noche para invadir y saquear la goleta estadounidense nombrada ¨Lively¨ también surta en el puerto, en tanto La Zaragozana se hizo a la mar hacia la entraba de la bahía.
Al amanecer del día siguiente, alrededor de dos decenas de hombres armados, redujeron a la muy poca numerosa guardia del fuerte ¨ San Hilario ¨, ubicado en un pequeño promontorio en sitio estratégico a la entraba de la bahía.
La embarcación zarpó mar afuera, mientras el día 7, Juan de Lucio Villegas, por entonces alcalde de Nuevitas, le comunicó al teniente gobernador de Puerto Príncipe que hacía algún tiempo circulaban rumores de reuniones de piratas por el entorno citadino y que sus guardias estaban en los pesqueros, con la complicidad de criollos, españoles y extranjeros, los que contaban con la debida licencia para la pesca.
Los forajidos, las noches del 8 y 9 de febrero, penetraron a la bahía en botes y de un zarpazo se apoderaron de las goletas ¨Lively¨ y ¨ Lady Delight ¨, ambas estadounidenses, sin que se ofreciera resistencia por las fuerzas de ¨ San Hilario ¨, lo que les permitió salir de Nuevitas en horas de la madrugada sin grandes dificultades.
Juan de Lucio Villegas, ese propio día dio cuenta a Puerto Príncipe, que el fuerte ¨ San Hilario ¨ estaba prácticamente en manos de los piratas porque su guarnición se mantenía inerte ante los sonados atentados, lo que parecía que no existía allí la fuerza suficiente para impedirlos y quejoso refería que el destacamento de refuerzo llegado al lugar la víspera sólo contaba con siete hombres.
Era evidente que por entonces se acrecentaba la piratería, entre otras razones, por la poca efectividad de las huestes y autoridades coloniales, lo que condicionó una marcada fricción entre España y Estados Unidos y Gran Bretaña de otra parte, por lo que en una insólita práctica para proteger los buques mercantes de bandera norteamericana, el gobierno del país del norte instaló un escuadrón en las aguas cercanas a la isla, práctica con la cual llegó a Nuevitas una flotilla de buques de guerra estadounidenses en junio de 1823.
Se preparaba callada la Doctrina Monroe, declaración que recogería los principios de la política exterior de Estados Unidos con respecto a los derechos y actividades de las potencias europeas en el continente americano, expuesta por ese presidente en su comparecencia anual ante el Congreso de Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823, y que llegó a ser la base de la política aplicada por el imperialismo a Latinoamérica ¿ América para los americanos o para los norteamericanos?
El 27 de enero de 1823, la goleta ¨ Zaragozana ¨, llegó el puerto de Nuevitas procedente de La habana, portando como carga combustible y pasajeros. Se dice que por entonces andaba por la cayería norte Jean Lafite, más conocido como ¨ el pirata del golfo ¨, conocido por sus fechorías en esta área geográfica.
La Zaragozana estaba al mando del capitán don Cayetano Aragonés, acompañada de una numerosa tripulación que portaba tres cañones, fusilería y armas blancas, pero ocurrió que el 2 de febrero del propio año cayendo la tarde se sublevó la marinería y haciéndose de la nave, aprovecharon la oscuridad de la noche para invadir y saquear la goleta estadounidense nombrada ¨Lively¨ también surta en el puerto, en tanto La Zaragozana se hizo a la mar hacia la entraba de la bahía.
Al amanecer del día siguiente, alrededor de dos decenas de hombres armados, redujeron a la muy poca numerosa guardia del fuerte ¨ San Hilario ¨, ubicado en un pequeño promontorio en sitio estratégico a la entraba de la bahía.
La embarcación zarpó mar afuera, mientras el día 7, Juan de Lucio Villegas, por entonces alcalde de Nuevitas, le comunicó al teniente gobernador de Puerto Príncipe que hacía algún tiempo circulaban rumores de reuniones de piratas por el entorno citadino y que sus guardias estaban en los pesqueros, con la complicidad de criollos, españoles y extranjeros, los que contaban con la debida licencia para la pesca.
Los forajidos, las noches del 8 y 9 de febrero, penetraron a la bahía en botes y de un zarpazo se apoderaron de las goletas ¨Lively¨ y ¨ Lady Delight ¨, ambas estadounidenses, sin que se ofreciera resistencia por las fuerzas de ¨ San Hilario ¨, lo que les permitió salir de Nuevitas en horas de la madrugada sin grandes dificultades.
Juan de Lucio Villegas, ese propio día dio cuenta a Puerto Príncipe, que el fuerte ¨ San Hilario ¨ estaba prácticamente en manos de los piratas porque su guarnición se mantenía inerte ante los sonados atentados, lo que parecía que no existía allí la fuerza suficiente para impedirlos y quejoso refería que el destacamento de refuerzo llegado al lugar la víspera sólo contaba con siete hombres.
Era evidente que por entonces se acrecentaba la piratería, entre otras razones, por la poca efectividad de las huestes y autoridades coloniales, lo que condicionó una marcada fricción entre España y Estados Unidos y Gran Bretaña de otra parte, por lo que en una insólita práctica para proteger los buques mercantes de bandera norteamericana, el gobierno del país del norte instaló un escuadrón en las aguas cercanas a la isla, práctica con la cual llegó a Nuevitas una flotilla de buques de guerra estadounidenses en junio de 1823.
Se preparaba callada la Doctrina Monroe, declaración que recogería los principios de la política exterior de Estados Unidos con respecto a los derechos y actividades de las potencias europeas en el continente americano, expuesta por ese presidente en su comparecencia anual ante el Congreso de Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823, y que llegó a ser la base de la política aplicada por el imperialismo a Latinoamérica ¿ América para los americanos o para los norteamericanos?
ARABISMOS EN EL DECIR DE LOS NUEVITEROS.
Por Lic. Ricardo ferrer Aluija.
La riqueza del léxico es un componente determinante que hay que tener muy presente en la elaboración de cualquier texto. En estos, la selección puede estar motivada por la expresividad, en la búsqueda de la esperada eficacia. Para ello es imprescindible fijar las características del vocabulario según su origen, procedencia, medio social, es decir, arcaísmos, cultismos, neologismos, anglicismos o arabismos, estos últimos, son muy utilizados en la ciudad al extremo de convertirse en indispensables en el decir de los lugareños.
Los arabismos son giros o vocablos propios de la lengua árabe que pueden ser empleados en otra lengua. Ese es el caso que nos ocupa, al intentar acercarnos a los vocablos árabes usados con frecuencia por los que vivimos en esta ciudad costera.
Entre las más usados se encuentran : ¨ aljibe ¨ especie de depósito subterráneo donde se recoge y conserva el agua llovediza; ¨ aduana ¨ que no es otra cosa que la oficina pública, establecida generalmente en las costas y fronteras, para registrar, en el tráfico internacional, los géneros y mercaderías que se importan o exportan, y cobrar los derechos que adeudan, baste recordar nuestra condición portuaria para saber cuan antaño es su uso.
¨ Arsenal ¨ es otro arabismo empleado aquí, al extremo de ponerle ese nombre a una tienda de víveres, palabra que simboliza un establecimiento militar o particular en que se construyen, reparan y conservan las embarcaciones, y se guardan los pertrechos y géneros necesarios para equiparlas. Por otra parte en numerosos documentos conservados en la ciudad fechados desde el siglo XVIII aparece el término ¨ arancel ¨ que es la tarifa oficial que determina los derechos que se han de pagar en varios ramos, como el de costas judiciales, aduanas, ferrocarriles, etc. Si se tiene en cuentas la importancia económica del terruño desde sus días fundacionales, se justifica sobradamente su uso.
La ¨ alcantarilla ¨ es otra designación árabe empleada aquí, ella se refiere al acueducto subterráneo, o sumidero, fabricado para recoger las aguas llovedizas o inmundas y darles paso, que en la trama citadina van a desembocar al mar sobre todo en el litoral de la antigua calle ¨ La Marina ¨, hoy ¨ José Martí ¨. Por otro lado entre nosotros se hace habitual pronunciar la palabra ¨ tarifa ¨ que es el precio unitario fijado por las autoridades para los servicios públicos realizados a su cargo.
Otros arabismos muy usados aquí son: ¨ almirante, tambor, alcalde, alguacil, almacén , quintal, albañil, acelga, tabique, alfombra, jarro, aldaba, alfiler, algarabía,, jazmín, mezquino…en fin otras muchas que evidencian que en esta ciudad ribereña muchísimos arabismos fueron recepcionados para perpetuarse en el patrimonio lingüístico de los nativos.
La riqueza del léxico es un componente determinante que hay que tener muy presente en la elaboración de cualquier texto. En estos, la selección puede estar motivada por la expresividad, en la búsqueda de la esperada eficacia. Para ello es imprescindible fijar las características del vocabulario según su origen, procedencia, medio social, es decir, arcaísmos, cultismos, neologismos, anglicismos o arabismos, estos últimos, son muy utilizados en la ciudad al extremo de convertirse en indispensables en el decir de los lugareños.
Los arabismos son giros o vocablos propios de la lengua árabe que pueden ser empleados en otra lengua. Ese es el caso que nos ocupa, al intentar acercarnos a los vocablos árabes usados con frecuencia por los que vivimos en esta ciudad costera.
Entre las más usados se encuentran : ¨ aljibe ¨ especie de depósito subterráneo donde se recoge y conserva el agua llovediza; ¨ aduana ¨ que no es otra cosa que la oficina pública, establecida generalmente en las costas y fronteras, para registrar, en el tráfico internacional, los géneros y mercaderías que se importan o exportan, y cobrar los derechos que adeudan, baste recordar nuestra condición portuaria para saber cuan antaño es su uso.
¨ Arsenal ¨ es otro arabismo empleado aquí, al extremo de ponerle ese nombre a una tienda de víveres, palabra que simboliza un establecimiento militar o particular en que se construyen, reparan y conservan las embarcaciones, y se guardan los pertrechos y géneros necesarios para equiparlas. Por otra parte en numerosos documentos conservados en la ciudad fechados desde el siglo XVIII aparece el término ¨ arancel ¨ que es la tarifa oficial que determina los derechos que se han de pagar en varios ramos, como el de costas judiciales, aduanas, ferrocarriles, etc. Si se tiene en cuentas la importancia económica del terruño desde sus días fundacionales, se justifica sobradamente su uso.
La ¨ alcantarilla ¨ es otra designación árabe empleada aquí, ella se refiere al acueducto subterráneo, o sumidero, fabricado para recoger las aguas llovedizas o inmundas y darles paso, que en la trama citadina van a desembocar al mar sobre todo en el litoral de la antigua calle ¨ La Marina ¨, hoy ¨ José Martí ¨. Por otro lado entre nosotros se hace habitual pronunciar la palabra ¨ tarifa ¨ que es el precio unitario fijado por las autoridades para los servicios públicos realizados a su cargo.
Otros arabismos muy usados aquí son: ¨ almirante, tambor, alcalde, alguacil, almacén , quintal, albañil, acelga, tabique, alfombra, jarro, aldaba, alfiler, algarabía,, jazmín, mezquino…en fin otras muchas que evidencian que en esta ciudad ribereña muchísimos arabismos fueron recepcionados para perpetuarse en el patrimonio lingüístico de los nativos.
CHAPARRONES DE FIN DE AñO.
Por Lic. Ricardo Ferrer Aluija.
Cada vez que llega el fin de año, junto al necesario balance del período transcurrido, pasamos revista a las novedades que acompañan esta relevante etapa, mucho más cuando atrás ha quedado la huella que nos ha dejado en la localidad el paso de dos fuertes huracanes, entonces resultan recurrentes ¨ los chaparrones ¨.
Los chaparrones son lluvias recias y de corta duración, las que visitan esta parte norte de la provincia de Camagüey desde entrado noviembre y su presencia se hace sentir durante todo el mes de diciembre hasta entrado el primer mes del año.
Algunos de los más longevos lugareños, de ascendencia hispánica acostumbran a llamar estas ¨ pertinaces Lloviznas ¨ como ¨ cabañuelas ¨, en clara referencia a las lluvias ligeras que caen en los primeros meses del año y que aquí nos traen su frescura y humedad desde que el ¨ año viejo ¨ va llegando a su fin.
Para resguardarse de los inminentes ¨ chaparrones ¨, los nueviteros acostumbran a portar deportivas ¨ chubasqueras ¨ o elegantes ¨ suéter ¨ que le añaden cierto porte que hace que por esta fecha muestren una presencia más selecta.
Los muy populares ¨ chaparrones ¨ humedecen calles, parques y espacios públicos, y hacen que el cielo se opaque, cual anuncio de que nos visita el ¨ tropicalísimo invierno ¨ que más que frío nos trae la pertinaz agua que aunque no en fuertes torrentes, corre por las pendientes calles que distinguen las lomas de la ciudad.
Para esta etapa del año no son muy utilizados en la trama citadina los paraguas y sombrillas pues los fuertes vientos que nos visita cada fin de año y que provocan una mayor sensación de frío, por lo que se corre el riesgo de ser alados e incluso que se rompan los muy usados aditamentos.
Así, junto a la alegría especial que nos trae el advenimiento de un nuevos año, que coincide con el medio siglo de revolución en el poder, a las felicitaciones cursadas por los lugareños y al jolgorios que aparece en la ciudad, aparecen, como para sumarse a la festividad, los ahora familiares ¨ chaparrones ¨.
Cada vez que llega el fin de año, junto al necesario balance del período transcurrido, pasamos revista a las novedades que acompañan esta relevante etapa, mucho más cuando atrás ha quedado la huella que nos ha dejado en la localidad el paso de dos fuertes huracanes, entonces resultan recurrentes ¨ los chaparrones ¨.
Los chaparrones son lluvias recias y de corta duración, las que visitan esta parte norte de la provincia de Camagüey desde entrado noviembre y su presencia se hace sentir durante todo el mes de diciembre hasta entrado el primer mes del año.
Algunos de los más longevos lugareños, de ascendencia hispánica acostumbran a llamar estas ¨ pertinaces Lloviznas ¨ como ¨ cabañuelas ¨, en clara referencia a las lluvias ligeras que caen en los primeros meses del año y que aquí nos traen su frescura y humedad desde que el ¨ año viejo ¨ va llegando a su fin.
Para resguardarse de los inminentes ¨ chaparrones ¨, los nueviteros acostumbran a portar deportivas ¨ chubasqueras ¨ o elegantes ¨ suéter ¨ que le añaden cierto porte que hace que por esta fecha muestren una presencia más selecta.
Los muy populares ¨ chaparrones ¨ humedecen calles, parques y espacios públicos, y hacen que el cielo se opaque, cual anuncio de que nos visita el ¨ tropicalísimo invierno ¨ que más que frío nos trae la pertinaz agua que aunque no en fuertes torrentes, corre por las pendientes calles que distinguen las lomas de la ciudad.
Para esta etapa del año no son muy utilizados en la trama citadina los paraguas y sombrillas pues los fuertes vientos que nos visita cada fin de año y que provocan una mayor sensación de frío, por lo que se corre el riesgo de ser alados e incluso que se rompan los muy usados aditamentos.
Así, junto a la alegría especial que nos trae el advenimiento de un nuevos año, que coincide con el medio siglo de revolución en el poder, a las felicitaciones cursadas por los lugareños y al jolgorios que aparece en la ciudad, aparecen, como para sumarse a la festividad, los ahora familiares ¨ chaparrones ¨.
lunes, 21 de septiembre de 2009
CANARIOS EN NUEVITAS.
Por Lic. Ricardo Ferrer Aluija.
Muchos afirman que los primeros canarios que llegaron a Cuba, lo hicieron en 1492, en el primer viaje de Cristóbal Colón, pues tras partir del puerto de ¨ Palos de Moguer ¨, hizo una escala en la isla ¨ La Gomera ¨ de aquel archipiélago ¨…donde refrescó su aguada…y reforzó el equipaje con algunas gentes del país ¨, lo cierto es que hasta Nuevitas llegaron oriundos de Islas Canarias.
Estudiosos afirman que la corriente migratoria se inició a finales del siglo XVI y principios del XVII, pero la gran pasividad en el éxodo hacia Cuba, se produjo en la primera década del siglo XX. Esta es la fecha en que llega el mayor número de canarios a la ciudad.
Se considera que entre las décadas del 30 y 50 del siglo XIX llegaron a la isla más de 15000 nativos de canarias, cifra que se incrementó en la década de los 60, a pesar de que a mediados de ese siglo descendió la migración canaria.
Resulta interesante el hecho de que a la Villa de ¨ Santa María del Puerto del Príncipe ¨ fundada entre 1514 y 1515 en la ensenada del ¨ Guincho ¨, hoy Nuevitas, se le erigiera como patrona la ¨ Virgen de la Candelaria ¨, culto surgido un siglo antes en Tenerife .¿Acaso entre los fundadores de esta, vendrían canarios?
Cuentan que familias completas en sucesivas generaciones emigraron hasta aquí y se dice que nativos de aquellas islas fundaron las ciudades de ¨Matanzas¨, ¨Vuelta Abajo¨, ¨Sagua¨, ¨Manzanillo¨, ¨Santiago de las Vegas¨ y ¨San Fernando de Nuevitas¨. ¿Serían estos descendientes de los que fundaron la villa primada de la comarca?.
Fuentes canarias afirman que en los años 1913 y 1914 la Mayor de las Antillas recibía entre el 84,9 % y 87,3 % de los emigrantes salidos por el Puerto de ¨Las Palmas¨, entre el 87 y 87,2 % de los que partían de ¨Tenerife¨ y el 99,2 % y el 99,9 % de los que emigraban desde ¨Santa Cruz de la Palma¨; en tanto en 1915 el 38,4 % de los que embarcaban lo hacían desde ¨Tenerife¨, el 44% desde ¨Las Palmas¨ y 17,6% desde ¨La Palma¨. Los móviles que condicionaron la migración canaria fueron: escapar del servicio militar que imponía la colonia española y salir de la situación de miseria que por entonces exhibían aquellas islas.
Esta es la etapa de mayor recepción de canarios en Nuevitas, de quienes se recuerdan los hermanos José y Elías Lorenzo González, instalados inicialmente en Cabaiguán donde desarrollaban labores de tabaco, luego se trasladaron hacia aquí trabajando en múltiples actividades. Elías montó una ¨fonda¨ que servía alimentos y recibía encargos de ¨cantinas para llevar¨ mientras que José se trasladó el 14 de julio de 1931 a Tenerife después de contraer matrimonio con la Nuevitera Mercedes Peñamil y allá se dedico a la elaboración de puros con hojas cubanas. José murió en Canarias y Elías en Nuevitas.
La influencia de la cultura canaria es perceptible aquí. A ella se le atribuye la pronunciación peculiar que hacemos del castellano, la preferencia por formas poéticas como la décima, la improvisación, repentismo, los guateques y las parrandas. Del léxico canario provienen las palabras: vejigo, íbamos, veníamos, guagua, el mojo, gofio, y la muy degustada lisa, que junto a toda la herencia cultural legada enriquecen nuestro patrimonio espiritual
Muchos afirman que los primeros canarios que llegaron a Cuba, lo hicieron en 1492, en el primer viaje de Cristóbal Colón, pues tras partir del puerto de ¨ Palos de Moguer ¨, hizo una escala en la isla ¨ La Gomera ¨ de aquel archipiélago ¨…donde refrescó su aguada…y reforzó el equipaje con algunas gentes del país ¨, lo cierto es que hasta Nuevitas llegaron oriundos de Islas Canarias.
Estudiosos afirman que la corriente migratoria se inició a finales del siglo XVI y principios del XVII, pero la gran pasividad en el éxodo hacia Cuba, se produjo en la primera década del siglo XX. Esta es la fecha en que llega el mayor número de canarios a la ciudad.
Se considera que entre las décadas del 30 y 50 del siglo XIX llegaron a la isla más de 15000 nativos de canarias, cifra que se incrementó en la década de los 60, a pesar de que a mediados de ese siglo descendió la migración canaria.
Resulta interesante el hecho de que a la Villa de ¨ Santa María del Puerto del Príncipe ¨ fundada entre 1514 y 1515 en la ensenada del ¨ Guincho ¨, hoy Nuevitas, se le erigiera como patrona la ¨ Virgen de la Candelaria ¨, culto surgido un siglo antes en Tenerife .¿Acaso entre los fundadores de esta, vendrían canarios?
Cuentan que familias completas en sucesivas generaciones emigraron hasta aquí y se dice que nativos de aquellas islas fundaron las ciudades de ¨Matanzas¨, ¨Vuelta Abajo¨, ¨Sagua¨, ¨Manzanillo¨, ¨Santiago de las Vegas¨ y ¨San Fernando de Nuevitas¨. ¿Serían estos descendientes de los que fundaron la villa primada de la comarca?.
Fuentes canarias afirman que en los años 1913 y 1914 la Mayor de las Antillas recibía entre el 84,9 % y 87,3 % de los emigrantes salidos por el Puerto de ¨Las Palmas¨, entre el 87 y 87,2 % de los que partían de ¨Tenerife¨ y el 99,2 % y el 99,9 % de los que emigraban desde ¨Santa Cruz de la Palma¨; en tanto en 1915 el 38,4 % de los que embarcaban lo hacían desde ¨Tenerife¨, el 44% desde ¨Las Palmas¨ y 17,6% desde ¨La Palma¨. Los móviles que condicionaron la migración canaria fueron: escapar del servicio militar que imponía la colonia española y salir de la situación de miseria que por entonces exhibían aquellas islas.
Esta es la etapa de mayor recepción de canarios en Nuevitas, de quienes se recuerdan los hermanos José y Elías Lorenzo González, instalados inicialmente en Cabaiguán donde desarrollaban labores de tabaco, luego se trasladaron hacia aquí trabajando en múltiples actividades. Elías montó una ¨fonda¨ que servía alimentos y recibía encargos de ¨cantinas para llevar¨ mientras que José se trasladó el 14 de julio de 1931 a Tenerife después de contraer matrimonio con la Nuevitera Mercedes Peñamil y allá se dedico a la elaboración de puros con hojas cubanas. José murió en Canarias y Elías en Nuevitas.
La influencia de la cultura canaria es perceptible aquí. A ella se le atribuye la pronunciación peculiar que hacemos del castellano, la preferencia por formas poéticas como la décima, la improvisación, repentismo, los guateques y las parrandas. Del léxico canario provienen las palabras: vejigo, íbamos, veníamos, guagua, el mojo, gofio, y la muy degustada lisa, que junto a toda la herencia cultural legada enriquecen nuestro patrimonio espiritual
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