Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.
Las leyendas e historias de corsarios y piratas tienen un gran arraigo entre los nueviteros, toda vez que presuntamente, esa fue una de las razones por la que se trasladó desde la bahía del ¨ Guincho ¨ la villa primada de ¨ Santa María del Puerto del Príncipe ¨ hacia un lugar más profundo de la geografía de la comarca.
Aquel emporio fundacional en la bahía citadina, apenas rebasó los dos años y ante el masivo traslado de sus moradores hacia un lugar conocido como el cacicazgo de ¨ Caonao ¨, allí, a la orilla de la mar quedaron unas pocas familias para mantener las comunicaciones con el interior y enfrentar el asedio de corsarios y piratas.
Tal fue la presencia de estos filibusteros que en el temprano 1628 se crearon las milicias de la zona para la defensa contra los piratas, mientras en 1798 se produjo un taque pirata a Pueblo Viejo , nombre con el que se conocía aquel asentamiento que había quedado donde antes estuvo la villa y parte importante de la población abandonó el lugar , asentándose en el lugar conocido como ¨ El Bagá ¨ junto a emigrantes de Nueva Orleáns y La Florida que ya poblaban la zona..
El día 3 de marzo de 1801 ¨ Pueblo Viejo ¨ fue saqueado y destruido por corsarios ingleses, muchas de las familias que allí quedaron, se establecieron en ¨ El Bagá ¨ a fin de los ataque y piratas que en más de una oportunidad los han afectado.
Curiosa resulta la referencia al ataque pirata inglés a la zona de Pueblo Viejo bajo el mando de Mister Collin Campbell , oportunidad en la que amenazó con destruir el poblado si no le pagan 10,000 pesos , pero no obtuvo su propósito en aquella fechoría del 14 de octubre de 1805.
Acerca del incidente y por la oralidad, se dice que el pirata mandó un emisario para que en un plazo de 24 horas le entregaran el dinero, algunas reses y algunas menudencias. Por entonces en la zona conocida por ¨ Pastelillo ¨ vivía un señor nombrado Emilio Caymares, que hablaba un poco el idioma inglés, al que se le dio la encomienda de ponerse al habla con el ¨ jefe inglés ¨ para solicitarle esperara tres días para poder colectar el dinero que demandaba, a lo que accedió el referido Campbell.
Cuentan, que en vez de buscar dinero, se mandó aviso al Teniente Gobernador de Camagüey, y este, sabiendo que un hombre conocido como Domingo Maimir tenía dos cañones con municiones y otras armas y no pocos vecinos armados, se presentó en ¨ Pastelillo ¨ dispuesto a defender la población amenazada.
El pirata, surto aun en la bahía del ¨ Guincho ¨, recibió informes de la llegada de ¨ gente armada ¨ para su defensa y desde el lugar conocido como ¨ Punta de Mantequilla ¨ donde estaba fondeado, se retiró sin presentar hostilidad.
Como verá, en la trama narrada hay historias recogidas en importantes documentos, además de versiones que se trasmitieron de generación en generación por doquier en la ciudad, pero lo cierto es que esta fue una ciudad tocada pero nunca tomada por los furtivos piratas.
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miércoles, 23 de marzo de 2011
jueves, 4 de febrero de 2010
DE LA PIRATERÍA A LA DOCTRINA MONROE.
Por Lic. Ricardo Ferrer Aluija.
El 27 de enero de 1823, la goleta ¨ Zaragozana ¨, llegó el puerto de Nuevitas procedente de La habana, portando como carga combustible y pasajeros. Se dice que por entonces andaba por la cayería norte Jean Lafite, más conocido como ¨ el pirata del golfo ¨, conocido por sus fechorías en esta área geográfica.
La Zaragozana estaba al mando del capitán don Cayetano Aragonés, acompañada de una numerosa tripulación que portaba tres cañones, fusilería y armas blancas, pero ocurrió que el 2 de febrero del propio año cayendo la tarde se sublevó la marinería y haciéndose de la nave, aprovecharon la oscuridad de la noche para invadir y saquear la goleta estadounidense nombrada ¨Lively¨ también surta en el puerto, en tanto La Zaragozana se hizo a la mar hacia la entraba de la bahía.
Al amanecer del día siguiente, alrededor de dos decenas de hombres armados, redujeron a la muy poca numerosa guardia del fuerte ¨ San Hilario ¨, ubicado en un pequeño promontorio en sitio estratégico a la entraba de la bahía.
La embarcación zarpó mar afuera, mientras el día 7, Juan de Lucio Villegas, por entonces alcalde de Nuevitas, le comunicó al teniente gobernador de Puerto Príncipe que hacía algún tiempo circulaban rumores de reuniones de piratas por el entorno citadino y que sus guardias estaban en los pesqueros, con la complicidad de criollos, españoles y extranjeros, los que contaban con la debida licencia para la pesca.
Los forajidos, las noches del 8 y 9 de febrero, penetraron a la bahía en botes y de un zarpazo se apoderaron de las goletas ¨Lively¨ y ¨ Lady Delight ¨, ambas estadounidenses, sin que se ofreciera resistencia por las fuerzas de ¨ San Hilario ¨, lo que les permitió salir de Nuevitas en horas de la madrugada sin grandes dificultades.
Juan de Lucio Villegas, ese propio día dio cuenta a Puerto Príncipe, que el fuerte ¨ San Hilario ¨ estaba prácticamente en manos de los piratas porque su guarnición se mantenía inerte ante los sonados atentados, lo que parecía que no existía allí la fuerza suficiente para impedirlos y quejoso refería que el destacamento de refuerzo llegado al lugar la víspera sólo contaba con siete hombres.
Era evidente que por entonces se acrecentaba la piratería, entre otras razones, por la poca efectividad de las huestes y autoridades coloniales, lo que condicionó una marcada fricción entre España y Estados Unidos y Gran Bretaña de otra parte, por lo que en una insólita práctica para proteger los buques mercantes de bandera norteamericana, el gobierno del país del norte instaló un escuadrón en las aguas cercanas a la isla, práctica con la cual llegó a Nuevitas una flotilla de buques de guerra estadounidenses en junio de 1823.
Se preparaba callada la Doctrina Monroe, declaración que recogería los principios de la política exterior de Estados Unidos con respecto a los derechos y actividades de las potencias europeas en el continente americano, expuesta por ese presidente en su comparecencia anual ante el Congreso de Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823, y que llegó a ser la base de la política aplicada por el imperialismo a Latinoamérica ¿ América para los americanos o para los norteamericanos?
El 27 de enero de 1823, la goleta ¨ Zaragozana ¨, llegó el puerto de Nuevitas procedente de La habana, portando como carga combustible y pasajeros. Se dice que por entonces andaba por la cayería norte Jean Lafite, más conocido como ¨ el pirata del golfo ¨, conocido por sus fechorías en esta área geográfica.
La Zaragozana estaba al mando del capitán don Cayetano Aragonés, acompañada de una numerosa tripulación que portaba tres cañones, fusilería y armas blancas, pero ocurrió que el 2 de febrero del propio año cayendo la tarde se sublevó la marinería y haciéndose de la nave, aprovecharon la oscuridad de la noche para invadir y saquear la goleta estadounidense nombrada ¨Lively¨ también surta en el puerto, en tanto La Zaragozana se hizo a la mar hacia la entraba de la bahía.
Al amanecer del día siguiente, alrededor de dos decenas de hombres armados, redujeron a la muy poca numerosa guardia del fuerte ¨ San Hilario ¨, ubicado en un pequeño promontorio en sitio estratégico a la entraba de la bahía.
La embarcación zarpó mar afuera, mientras el día 7, Juan de Lucio Villegas, por entonces alcalde de Nuevitas, le comunicó al teniente gobernador de Puerto Príncipe que hacía algún tiempo circulaban rumores de reuniones de piratas por el entorno citadino y que sus guardias estaban en los pesqueros, con la complicidad de criollos, españoles y extranjeros, los que contaban con la debida licencia para la pesca.
Los forajidos, las noches del 8 y 9 de febrero, penetraron a la bahía en botes y de un zarpazo se apoderaron de las goletas ¨Lively¨ y ¨ Lady Delight ¨, ambas estadounidenses, sin que se ofreciera resistencia por las fuerzas de ¨ San Hilario ¨, lo que les permitió salir de Nuevitas en horas de la madrugada sin grandes dificultades.
Juan de Lucio Villegas, ese propio día dio cuenta a Puerto Príncipe, que el fuerte ¨ San Hilario ¨ estaba prácticamente en manos de los piratas porque su guarnición se mantenía inerte ante los sonados atentados, lo que parecía que no existía allí la fuerza suficiente para impedirlos y quejoso refería que el destacamento de refuerzo llegado al lugar la víspera sólo contaba con siete hombres.
Era evidente que por entonces se acrecentaba la piratería, entre otras razones, por la poca efectividad de las huestes y autoridades coloniales, lo que condicionó una marcada fricción entre España y Estados Unidos y Gran Bretaña de otra parte, por lo que en una insólita práctica para proteger los buques mercantes de bandera norteamericana, el gobierno del país del norte instaló un escuadrón en las aguas cercanas a la isla, práctica con la cual llegó a Nuevitas una flotilla de buques de guerra estadounidenses en junio de 1823.
Se preparaba callada la Doctrina Monroe, declaración que recogería los principios de la política exterior de Estados Unidos con respecto a los derechos y actividades de las potencias europeas en el continente americano, expuesta por ese presidente en su comparecencia anual ante el Congreso de Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823, y que llegó a ser la base de la política aplicada por el imperialismo a Latinoamérica ¿ América para los americanos o para los norteamericanos?
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